Más allá de las Circunstancias

13 septiembre, 2009

rosa-guadarramaPor: Rosa Guadarrama García

TITULO: Más allá de las Circunstancias

TEXTO: Éxodo 3:15-22:

«Además, Dios le dijo a Moisés:

—Diles esto a los israelitas: “El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes. Éste es mi *nombre eterno; éste es mi nombre por todas las generaciones.” 16 Y tú, anda y reúne a los *ancianos de Israel, y diles: “El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ?Yo he estado pendiente de ustedes. He visto cómo los han maltratado en Egipto.17 Por eso me propongo sacarlos de su opresión en Egipto y llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. ¡Es una tierra donde abundan la leche y la miel!? ” 18 Los ancianos de Israel te harán caso. Entonces ellos y tú se presentarán ante el rey de Egipto y le dirán: “El Señor, Dios de los hebreos, ha venido a nuestro encuentro. Déjanos hacer un viaje de tres días al desierto, para ofrecerle sacrificios al Señor nuestro Dios.” 19 Yo sé bien que el rey de Egipto no va a dejarlos ir, a no ser por la fuerza.20 Entonces manifestaré mi poder y heriré de muerte a los egipcios con todas las maravillas que realizaré entre ellos. Después de eso el faraón los dejará ir.21 Pero yo haré que este pueblo se gane la simpatía de los egipcios, de modo que cuando ustedes salgan de Egipto no se vayan con las manos vacías.22 Toda mujer israelita le pedirá a su vecina, y a cualquier otra mujer que viva en su casa, objetos de oro y de plata, y ropa para vestir a sus hijos y a sus hijas. Así despojarán ustedes a los egipcios.»

Introducción:

En esta noche estaremos hablando sobre la importancia de la fidelidad en medio de distintas clases de circunstancias. Trataremos los siguientes puntos.

1.)  Un mensaje de liberación.

2.)  Palabras Hermosas.

3.)  Cuando el desánimo visita nuestras vidas.

4.)  La Prueba de nuestra Fe.

5.)  Dios es Fiel a Su Palabra.

1. Un Mensaje de liberación. —Dios le habla a Moisés para llevar Su mensaje a Israel de que los iba a liberar de la esclavitud, y les prometió que los iba a sacar de Egipto, con las manos llenas de riquezas.

Dios les dio esa promesa asegurándoles la victoria que ya tenían, y también les advirtió que Faraón no los iba a dejar ir tan fácil, pero aun así, ellos ya tenían la victoria porque Dios se los prometió.

Cuando llegó Moisés y Aarón hermano mayor de Moisés a decirle este mensaje a los ancianos de Israel, haciendo las señales que Dios le mandó, el pueblo al mirar esto, creyó que Dios se acordó de ellos y lo adoraron.

(Éxodo 4:29-32) «Luego Moisés y Aarón reunieron a todos los *ancianos israelitas,30 y Aarón, además de repetirles todo lo que el Señor le había dicho a Moisés, realizó también las señales a la vista del pueblo,31 con lo que el pueblo creyó. Y al oír que el Señor había estado pendiente de ellos y había visto su aflicción, los israelitas se inclinaron y adoraron al Señor.»

2.  Palabras Hermosas. — Cuantas personas escuchan el evangelio, y las Palabras que nuestro SEÑOR JESÚS nos promete, y uno se alegra de saber las promesas que tenemos que son tantas.

(Juan 5:24) «Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.»

Note que JESÚS nos ofrece vida eterna, Él da la más grande Promesa que uno puede tener cuando le creemos a Él, que es estar con Él por toda la eternidad. Solo Él puede prometer esa maravillosa promesa y nos exhorta a que obedezcamos Su Palabra, que tengamos fe en Él, que ponga uno la mirada en Él.

Para tener la victoria, hay que obedecer y estar seguros de que un día estaremos con JESÚS sin dudarlo. Esas palabras que las Escrituras nos da son hermosas, nos gozamos cuando escuchamos: Tú eres la niña de sus ojos, o en Cristo JESÚS somos más que vencedores, y todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Si Dios conmigo, quien contra mí, eso es agradable a nuestros oídos. Así estaba el pueblo de Israel, las palabras de Moisés eran de victoria para ellos, se alegraron pero, algo pasó que muy poco les duró el gozo y rápido se olvidaron de las palabras que Moisés les había dicho.

3. Cuando el desánimo visita nuestras vidas. —(Éxodo 5:17-21) «¡Haraganes, haraganes! —exclamó el faraón—. ¡Eso es lo que son! Por eso andan diciendo: “Déjanos ir a ofrecerle sacrificios al Señor.” 18 Ahora, ¡vayan a trabajar! No se les va a dar paja, pero tienen que entregar su cuota de ladrillos.

19 Los jefes de cuadrilla israelitas se dieron cuenta de que estaban en un aprieto cuando se les dijo que la cuota diaria de ladrillos no se les iba a rebajar.20 Así que al encontrarse con Moisés y Aarón, que los estaban esperando a la salida,21 les dijeron: «¡Que el Señor los examine y los juzgue! ¡Por culpa de ustedes somos unos apestados ante el faraón y sus siervos! ¡Ustedes mismos les han puesto la espada en la mano, para que nos maten!»

Miren esto, en lugar de ver la victoria o todo lo contrario, miraron el panorama más triste, su trabajo era más duro que de costumbre, e inmediatamente culparon a Moisés y Aarón, y en cuanto los miraron, les dijeron: por su culpa mira como estamos por causa de tus palabras nos van a matar y estaban desesperados.

El pueblo de Israel, y al igual que en nuestros días, es muy parecido, cuando llegamos a los Pies de Cristo y le entrega uno su vida, siente inmediatamente la paz del perdón de los pecados y uno está feliz. Pero cuando llega la prueba o circunstancias difíciles en nuestras vidas, más aún cuando apenas conoce uno del SEÑOR, empieza uno a desmayar como el pueblo de Israel.

Empieza uno a quejarse porque me estaba pasando esto justamente cuando me estaba acercando a JESÚS, ¿dónde está la victoria que predican? Estoy perdiendo mi casa, o me quedé sin trabajo, tengo grandes problemas con mi familia. ¿Por qué me pasan estos problemas si se supone que tengo que estar en victoria? Y mira como estoy peor que antes; mejor dejo de seguir a JESÚS no sea que me vaya peor.

Así estaba el pueblo de Israel, diciéndole a Moisés: mira en lo que nos has metido, y miraban lo negativo que estaban pasando en sus vidas, y se olvidaron de la promesa que Dios les había dicho.

Dios tiene la victoria en sus manos para nosotros, solo Él quiere que nos esforcemos, porque no va a ser fácil obtener esa victoria cuando nos quejamos en las circunstancias difíciles.

4. La prueba de nuestra fe. —(Santiago 1:2-4) «Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas *pruebas,3 pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.4 Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean *perfectos e íntegros, sin que les falte nada.»

Note que cuando uno está pasando por pruebas difíciles, el secreto para vencer es tener más fe en Cristo que siempre tiene la victoria. No hay por qué temer sino que salir adelante confiando en JESÚS quien tiene la solución. El pueblo de Israel en medio de esa prueba tan difícil, que miraban tan grande a Faraón que tenía tanto poder, y ellos estaban en sus manos, y creían que iban a morir.

Pero Dios en su infinita misericordia, les mostró que Él es mucho más grande que Faraón, mucho más grande que el mundo, mucho más grande que cualquier circunstancia difícil. Él es el poderoso, grande en misericordia y fiel a sus promesas. Al pueblo de Israel lo sacó de Egipto, como se lo dijo a Moisés.

5. Dios es Fiel a Su Palabra. —(Éxodo 12:35-39) « Después, siguiendo las instrucciones que Moisés les había dado, pidieron a los egipcios que les dieran objetos de oro y de plata, y también ropa.36 El Señor hizo que los egipcios vieran con buenos ojos a los israelitas, así que les dieron todo lo que les pedían. De este modo los israelitas despojaron por completo a los egipcios.

El éxodo

37 Los israelitas partieron de Ramsés, en dirección a Sucot. Sin contar a las mujeres y a los niños, eran unos seiscientos mil hombres de a pie.38 Con ellos salió también gente de toda laya, y grandes manadas de ganado, tanto de ovejas como de vacas.39 Con la masa que sacaron de Egipto cocieron panes sin levadura, pues la masa aún no había fermentado. Como los echaron de Egipto, no tuvieron tiempo de preparar comida.»

Note como salió Israel rico con mucho ganado, y libres de las cadenas de Faraón.  Aquí miramos de que Dios es fiel a su Palabra. Él les dio la victoria tal y como se lo dijo a Moisés. Hay que confiar en Dios cuando uno esté en tiempos difíciles y no quejarnos, y mucho menos alejarnos de Él, sino por lo contrario, enfocarnos en aquel que tiene la victoria en sus manos.

(Apocalipsis 3:11-13) «Vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite la corona.12 Al que salga vencedor lo haré columna del templo de mi Dios, y ya no saldrá jamás de allí. Sobre él grabaré el nombre de mi Dios y el nombre de la nueva Jerusalén, ciudad de mi Dios, la que baja del cielo de parte de mi Dios; y también grabaré sobre él mi nombre nuevo.13 El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.»

Mira la recompensa que nos espera si salimos vencedores a las cosas de este mundo, de las pruebas, de cualquier circunstancia por más difícil que esté, ten por seguro que sí uno se aferra a Cristo, JESÚS tiene una victoria cien por ciento segura.

Vale la pena confiar en JESÚS y no alejarnos de Él, porque así como sacó a Israel de Egipto, también nos saca en victoria a nosotros, porque Él es el mismo de ayer de hoy y por los siglos.

CONCLUSIÓN:

Oremos.

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional*


No existe el jaque mate en apologética

9 octubre, 2008

No existe el jaque mate en apologética
Carta a un hermano desanimado

Por Pablo Santomauro

Leí tus palabras hoy. Me corrió un escalofrío por la espina dorsal, porque las mismas palabras escuché hace una semana de otro ser querido mientras compartíamos una taza de café en mi hogar. Mi corazón se compungía al tiempo que con semblante circunspecto y tono condescendiente me explicaba que no existía ninguna prueba conclusiva de la existencia de Dios, el Exodo, los milagros, la resurrección de Cristo y la veracidad de la Biblia. Por supuesto que tuve que escucharlo cuando comenzó a recitar los acostumbrados argumentos ateos contra el cristianismo.

Yo estoy habituado a oir la retórica pseudo-intelectual y altanera de los críticos. Lo que me afectó realmente fue que las palabras venían de alguien que hace poco tiempo se confesaba creyente, y no sólo creyente, sino alguien que se estaba preparando para defender la fe a nivel apologético. Yo lo había escuchado argumentar muy bien ante aquellos que planteaban objeciones a la existencia de Dios y temas derivados. Estaba orgulloso de él. Jamás pensé que las cosas habrían de cambiar estrepitosamente.

De un día para otro pasó a vivir de una forma contraria a los parámetros morales de la Biblia, al mismo tiempo que su intelecto fue ganado por los argumentos ateos que él mismo un día se propuso combatir. Dejó de congregarse (aunque realmente nunca lo hizo regularmente en ningún lado) y no me llamó ni visitó por varios meses. La semana pasada, frente a frente con una mesa de por medio y hurgando lo más hábilmente posible en su intelecto, pude escuchar de sus labios la excusa para su viraje total. El adujo que “las pruebas” para demostrar la verdad del cristianismo no eran suficientemente conclusivas para derrotar completamente los argumentos contrarios. En otras palabras, no tenía la opción de dar un jaque mate que le diera la victoria total. En el caso de él, esto fue suficiente para negar la fe y volcarse hacia el lado opuesto.

Hoy, a siete días de distancia, leo estas líneas de parte de ti:

“Hace rato que no voy a la iglesia, me cansé, no se aprende nada ahí, no hay alimento sólido, es mucho emocionalismo … Además, me afectaron los libros, no a nivel de la fe, pero me desanimé bastante. Me han hecho reflexionar sobre mi ignorancia, mi necesidad de saber más, y mi necesidad de salir adelante ….. he descuidado los estudios. Cada vez que busco evidencias externas respecto a la biblia, no hay suficientes evidencias, la ciencia dice una cosa, los evangélicos otra, los católicos otra, en fin, es un lío, no sabes que creer ya. Por ejemplo el Exodo, no hay suficientes evidencias del Exodo. Eso me llevó a mirar el tema del Pentateuco, El Pentateuco dicen que fue escrito en la época de Josías (vi a.c.). Un arqueólogo cambió todo hace pocos años. La evidencia del texto, dice otra cosa. En los diccionarios bíblicos, nadie duda de la paternidad de Moisés de los textos. Todo es así, mejor ni investigar. ser bruto, analfabeto y fundamentalista talibán de la fe. Cada vez que uno investiga empiezan los problemas de falta de información suficiente, y así me he ido desanimando, ni ganas de investigar”.

Yo no pienso que ser “un talibán de la fe” es la solución para tu disyuntiva, aunque reconozco que sí los hay. Un salto al vacío no corresponde con la fe cristiana. “Ser bruto y analfabeto” equivaldría, en tu glosario, a no saber contender por la fe (Jud. 3), y eso es contrario al mandato bíblico. “Investigar” es sinónimo de buscar evidencias, y no existe nada malo en ello. Creo que el problema de mi pariente y el tuyo es otro, y consiste en que ambos no consideran que la pruebas existentes a favor del cristianismo son adecuadas o suficientes.

Me permito llevarte a un pasaje bíblico muy conocido, está en el capítulo 20 del Evangelio de Juan. Allí Jesús le dice a Tomás: “Porque me has visto, Tomás, creíste, bienaventurados los que no vieron y creyeron”.

Curiosamente, este pasaje ha sido usado por algunos para criticar a los que buscan evidencias (pruebas) para la fe. Estos críticos argumentan que Jesús promovió la fe “ciega” como algo más virtuoso o espiritual. Esta interpretación es errónea y peligrosa al mismo tiempo porque ignora las palabras de Juan a continuación:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. (Juan 20:30-31)

Si Tomás hizo mal en pedir pruebas para poder creer, ¿por qué Juan aclaró que en su evangelio incluyó el relato de milagros (pruebas) con el propósito expreso de que los hombres creyeran? La deducción lógica es que Jesús no criticó la actitud de Tomás por pedir elementos de prueba. Jesús reprendió el hecho de que Tomás no creyó las pruebas que ya habían sido establecidas como suficientes por Dios mismo para probar la resurrección. ¿Cuáles fueron esas pruebas? El testimonio de los discípulos: “Al Señor hemos visto”. La falta de Tomás consistió en exigir un estándar de prueba extrema (jaque mate): “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (Jn. 20:25).

¿Cómo se relaciona esto contigo y mi pariente? Las pruebas existentes para la existencia de Dios, la veracidad de la Biblia, la Creación, etc., son suficientes y adecuadas para el corazón y el intelecto del creyente. Todo parecería indicar que Dios considera que las pruebas y documentación dadas por él, deberían ser suficientes y adecuadas también para el incrédulo, ya que lo considera culpable ante sus ojos por no aceptarlas (Ro. 1:20).

Mi pariente afirmó que si Dios hiciera cosas como partir el mar Rojo hoy en día, él creería. También metió en la bolsa de ejemplos que si Jesús apareciera ante él, también creería. Lamentablemente, Jesús quitó esa opción de la mesa hace mucho tiempo. Al decir “bienaventurados los que no vieron y creyeron”, en tiempo presente, estaba dejando claro que el verlo a él resucitado no era un requisito indispensable para creer. De modo que nadie podrá aducir en el día del Juicio, “yo no creí porque no te vi resucitado”, o “no pude tener fe porque no vi ningún milagro o señal”. Me permito extender la ilustración a “no creí porque las pruebas por tu existencia y la Biblia no eran fulminantes”, “me desanimé debido a ello y no continué en la obra”, “dejé la iglesia”, etc.

Tomás, al no creer el testimonio de los discípulos, impugnó el carácter de ellos, el mismo carácter y la palabra de Jesús quien les había prometido que resucitaría al tercer día, y aun el testimonio de las señales de las que había sido testigo durante el ministerio del Señor. Del mismo modo, pienso que la actitud tanto de mi pariente como tuya, impugna el carácter de Dios y las pruebas que ha dejado para nuestra examinación. No sé si te has dado cuenta de que una aproximación a la verdad de Dios como la tuya, no deja lugar para la fe, la cual comienza a nadar cuando la razón ya no hace pie, como se ha dicho infinidad de veces. Nuestra fe debe ser inalterable teniendo como base las pruebas ya existentes.

Un factor a considerar puede ser que el orgullo juegue un papel importante en el apologista frustrado. Ha encarado la defensa de la fe como un cruzada personal y su deseo primario no es glorificar a Dios. sino exaltarse a sí mismo. Cuando hacemos esto, estamos buscando gloria para nosotros mismos, y Dios simplemente no nos permite hacer eso (Is. 42:8; 48:11).

Finalmente, es razonable deducir que nadie puede meter a nadie a patadas en el reino de Dios. En el análisis final, la fe sigue siendo el ingrediente principal y solamente Dios puede darle fe a un individuo (Ef. 2:8). La soberanía de Dios sigue siendo el factor pivotal que hace que la persona crea con las evidencias que Dios ya dio, pero esta soberanía no veta la responsabilidad personal de cada individuo (Hch. 17:30; Mt. 11:28-30; Hch. 16:30-31). Somos responsables por nuestras decisiones y en el final seremos juzgados acorde. Recuerda que es Dios quien crea vasos de ira para destrucción y vasos de misericordia para gloria (Ro. 9:21-23). Es Dios quien da el jaque mate, no nosotros.<>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*


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