La doctrina en los himnos y alabanzas

4 noviembre, 2009

166143116_dsc_0079a11La doctrina en los himnos y alabanzas

Por Daniel Brito

Durante nuestra estadía en España cuando era niño, recuerdo que en una de las escuelas que asistíamos nos hacían “cantar” nombrando las 50 provincias de España y sus capitales. Ese método era bien eficaz, y todos los alumnos habíamos aprendido el nombre de cada provincia y su capital. Después de más de 40 años, todavía me acuerdo del canto y de muchas de las provincias y sus capitales.

En estos días, todos estamos conscientes de la influencia que la música tiene sobre ésta sociedad. Es tan común ver a un adolescente con sus “headphones” en sus oídos escuchando música, y a muchos adultos también.

NoticiaCristiana.com tuvo un artículo hace poco, sobre los Himnos y las Alabanzas. El artículo comienza así:

“Hace algunos años, un grupo de estudiantes universitarios elaboraron una lista en la que expusieron las razones por las cuales no apoyaban el uso de los himnos en la adoración de sus congregaciones.

Con toda sinceridad expresaron que los himnos no contribuían a la alabanza y a la adoración y que por el contrario los coritos o los cantos de alabanza ayudan enormemente al fluir en el Espíritu.”

Ese argumento no es nuevo, personalmente lo he escuchado ya por muchos años, pero quiero tocar algunos puntos sobre esto.

En primer lugar, no estoy hablando de los estilos de música, más bien de la letra.

En segundo lugar, la música Cristiana moderna, abunda en lo que yo considero que pueden ser cantos románticos que un hombre se lo puede cantar a una mujer o vice versa.

En tercer lugar, los coros que no dicen nada sobre la Obra o Gloria de Dios, también abundan. Son coros que hablan de levantar las manos, o que están cansados del camino, o “yo te busco”, pero carecen de un mensaje doctrinal, y de glorificar de una forma estricta a Dios. Esos coros “tocan” a los que cantan, pero siendo un mensaje subjetivo, no edifica en el área doctrinal.

En cuarto lugar, si hablamos de los himnos antiguos, la mayoría, pero no todos, tenían un mensaje doctrinal. En su mayoría, tenían temas que trataban sobre la Obra de JESUCRISTO. En esto me atrevo a decir que el pueblo Cristiano Evangélico, se lleva más bien por la emoción que los cantos producen, que por su doctrina.  Veamos algo más que dice al artículo de Noticiascristinas.com:

“Sin embargo la obra del Espíritu es algo más que un evento sujetivo. Antes de dejar a sus discípulos Jesús les dijo: “Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir” (Juan 16:12-13 NVI). Es de notar que el Espíritu de Dios es enviado no a guiarnos hacia experiencias y sentimientos sino a toda verdad. Juan se refiere tres veces en su Evangelio y una vez en sus cartas al Espíritu Santo como el Espíritu de Verdad.”

El Cristianismo no se basa en obras humanas, sino en la Obra de JESUCRISTO en la Cruz del Calvario. De ahí que todo lo que hacemos, hablamos y cantamos, debe girar al rededor de dicha Obra. Entiendo que los gustos son diferentes, por eso dije que no estaba hablando del ritmo o la música. Hace unos dos o tres años que el grupo Jars of Clay publicó un álbum titulado Redemption Songs (Cantos de Redención). Ellos hicieron lo que otros han hecho también y es tomar himnos antiguos, y cambiarles un poco el ritmo para modernizarlos. Aunque yo no escuchaba antes a Jars of Clay, sí escucho constantemente ese álbum “Redemption Songs”, por su doctrina, y porque son himnos que siempre me han gustado.

En la Biblia tenemos un ejemplo de lo que tal vez fue parte de un himno antiguo y se encuentra en 1 Timoteo 3:16:

«E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
El fue manifestado en la carne,
vindicado en el Espíritu,
contemplado por ángeles,
proclamado entre las naciones,
creído en el mundo,
recibido arriba en gloria.»

Estos versos de por sí cuentan la Obra y Gloria de nuestro SEÑOR JESUCRISTO en pocas palabras. En Romanos 10:17 dice:

«Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.»

Es por eso que para fortalecer nuestra fe, necesitamos la Palabra de Dios. Es igual cuando cantamos, fortalecemos nuestra fe al cantar las Maravillas encontradas en la Palabra de Dios, en vez de emocionarnos con un canto bonito, pero que no tiene ninguna solidez doctrinal.

Que Dios les bendiga.

*Toda referencia Bíblica ha sido tomada de la Biblia de las Américas*


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 45 seguidores