Por: Rosa Guadarrama García
TITULO: ¿Cuál es tu decisión?
TEXTO: Isaías 50:5
« El Señor omnipotente me ha abierto los oídos, y no he sido rebelde ni me he vuelto atrás.»
Introducción:
En esta noche continuamos con el mismo Texto de la semana pasada, en lo que viene siendo una segunda parte del tema.
1. Falta de confianza en Dios. – Cuántas personas conocen del SEÑOR, de Su Palabra, sin embargo, dudan cuando están pasando por circunstancias en su vida, una mala noticia o amenaza de quedarse sin trabajo, mirando la situación del País empiezan a inquietarse y tener miedo.
Es ahí donde hacen prioridad el problema, donde dudan de Dios que es omnipotente. Miran hacia atrás dejando al SEÑOR a un lado y tomando el camino equivocado.
El volverse atrás después que tienen un encuentro con el SEÑOR, dudan de Sus Promesas, hay consecuencias porque se alejan de la protección del SEÑOR.
(Lucas 11:24-25) «Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos buscando un descanso. Y al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa, de donde salí.” 25 Cuando llega, la encuentra barrida y arreglada.»
Mire como El SEÑOR nos advierte las consecuencias de volver atrás a la vida de antes. Es abrirle la puerta al enemigo de Dios para que ahora gobierne el corazón del que ha decidido rebelarse contra Dios.
(Números 14:1-4) «Aquella noche toda la comunidad israelita se puso a gritar y a llorar.2 En sus murmuraciones contra Moisés y Aarón, la comunidad decía: «¡Cómo quisiéramos haber muerto en Egipto! ¡Más nos valdría morir en este desierto!3 ¿Para qué nos ha traído el Señor a esta tierra? ¿Para morir atravesados por la espada, y que nuestras esposas y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No sería mejor que volviéramos a Egipto?»4 Y unos a otros se decían: «¡Escojamos un cabecilla que nos lleve a Egipto!»
Son palabras similares a lo que hoy en día podríamos comparar, me iba mejor cuando no era Cristiano. En el mundo no tenía tantos problemas como los que tengo ahora que conozco a Cristo. Mejor regreso a mi vida de antes.
Nuestro SEÑOR JESÚS nos advierte que nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado, es apto para el Reino de Dios. Es mejor mirar siempre hacia JESÚS porque en el Él está la victoria.
Israel quería volver a Egipto donde eran esclavos maltratados, golpeados, en las manos del enemigo. Se olvidaron por completo de las maravillas que Dios hizo en presencia de ellos.
(Números 14:11) «Entonces el Señor le dijo a Moisés: -¿Hasta cuándo esta gente me seguirá menospreciando? ¿Hasta cuándo se negarán a creer en mí, a pesar de todas las maravillas que he hecho entre ellos?»
2. Los problemas no deben ser una prioridad. – No hay que poner los problemas de nuestra vida en algo grande como prioridad de nuestro corazón y mente, pensando en la enfermedad que es grave, en la economía que le está afectando, en el problema familiar que lo mira difícil de resolver.
Note como El SEÑOR dice: ¿Hasta cuando esta gente me seguirá menospreciando. Hasta cuando se negarán a creer en Mí?
Dios quiere que nosotros confiemos en Él, que siempre estemos atentos a Su Palabra, que podamos decir como nuestro Texto: “El SEÑOR omnipotente me ha abierto los oídos y no he sido rebelde ni me he vuelto atrás.”
3. El progreso de la vida Cristiana. – La vida del Cristiano siempre tiene que ir progresando en los caminos del SEÑOR mirando hacia JESÚS, que es totalmente confiable. La Biblia nos muestra que hay bendición para el que cree en Él.
Apesar de las circunstancias que mira a su alrededor, los que ponen su mirada hacia Jehová siempre tienen victoria, por la eternidad.
(Números 14:6-9) «Allí estaban también Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, los cuales habían participado en la exploración de la tierra. Ambos se rasgaron las vestiduras en señal de duelo7 y le dijeron a toda la comunidad israelita: -La tierra que recorrimos y exploramos es increíblemente buena.8 Si el Señor se agrada de nosotros, nos hará entrar en ella. ¡Nos va a dar una tierra donde abundan la leche y la miel!9 Así que no se rebelen contra el Señor ni tengan miedo de la gente que habita en esa tierra. ¡Ya son pan comido! No tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra. Así que, ¡no les tengan miedo!»
Noten a donde tenían la mirada, en El SEÑOR, en la tierra buena que Dios les prometió. Se enfocaron en el SEÑOR no en las personas que estaban grandes y fuertes. Para ellos dos eran pan comido porque pensaban en el poder de Dios que es Omnipresente y Maravilloso.
Tuvieron su recompensa, entraron a la tierra prometida y fueron muy bendecidos por El SEÑOR.
(Josué 14:8-12) «Mis compañeros de viaje, por el contrario, desanimaron a la gente y le infundieron temor. Pero yo me mantuve fiel al Señor mi Dios.9 Ese mismo día Moisés me hizo este juramento: “La tierra que toquen tus pies será herencia tuya y de tus descendientes para siempre, porque fuiste fiel al Señor mi Dios.” 10 »Ya han pasado cuarenta y cinco años desde que el Señor hizo la promesa por medio de Moisés, mientras Israel peregrinaba por el desierto; aquí estoy este día con mis ochenta y cinco años: ¡el Señor me ha mantenido con vida!11 Y todavía mantengo la misma fortaleza que tenía el día en que Moisés me envió. Para la batalla tengo las mismas energías que tenía entonces.»
Caleb le dijo todo eso a Josué de que se acordara que Dios le heredaría la tierra que el quisiera porque fue fiel al SEÑOR. Josué bendijo a Caleb y le dio por herencia el territorio de Hebrón.
Josué tomó el lugar de Moisés, Dios lo escogió para dirigir a Su Pueblo a entrar a la tierra prometida y toda su vida decidió servirle al SEÑOR.
¡Qué hermoso mirar que El SEÑOR es fiel! Cuando uno confía en Su Palabra, siempre estaremos en victoria como Caleb y Josué, siervos del Dios Altísimo. Mientras los que no creyeron que Dios podía darles la victoria, miren lo que les dijo El SEÑOR:
(Números 14:22-23) «que aunque vieron mi gloria y las maravillas que hice en Egipto y en el desierto, ninguno de los que me desobedecieron y me pusieron a prueba repetidas veces23 verá jamás la tierra que, bajo juramento, prometí dar a sus padres. ¡Ninguno de los que me despreciaron la verá jamás!»
4. Mirando al SEÑOR. – Es mejor mirar siempre hacia JESÚS, confiando en Él nos dará la vida eterna, por siempre y por los siglos de los siglos.
(Apocalipsis 3:4-6) «Sin embargo, tienes en Sardis a unos cuantos que no se han manchado la ropa. Ellos, por ser dignos, andarán conmigo vestidos de blanco.5 El que salga vencedor se vestirá de blanco. Jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.6 El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.»
¿Cuál es tu decisión? ¿Seguir el ejemplo de Josué y Caleb de los pocos que no se mancharon, o seguir en la incredulidad y rebeldía con Dios?
Conclusión:
Oremos.
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.
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