Una Promesa que No Podemos Olvidar

26 diciembre, 2009

Una Promesa que no podemos olvidar

Por Daniel Brito

Durante la Navidad del año pasado, unos ateos decidieron gastar dinero en algunas ciudades de los Estados Unidos, y en la ciudad de Londres, Inglaterra, luego también en España, anunciando: ¿Por qué creer en Dios? Sé bueno por el bien o la bondad. A esto preguntaría yo: ¿Qué puede ofrecer un ateo? Es una realidad que la vida en este mundo es corta, y todos tendremos que enfrentar la eternidad un día. Es ahí donde el ateísmo fracasa en poder ofrecer algo, porque según ellos, no hay nada después de la muerte; todo deja de existir. Decirle a la gente que no crean en Dios, pero que sean buenos, queda bastante corto, y sin sentido moral, porque, ¿quién determina qué es bueno y qué es malo si Dios no existe?

Las sectas no se quedan atrás, y otras religiones tampoco, donde la incertidumbre y el sistema elaborado de obras es lo que determina lo que ocurre después de la muerte. Es ahí donde este tiempo tan hermoso de Navidad, nos debe recordar que SOLAMENTE el Verdadero Evangelio de JESUCRISTO ofrece vida eterna a los que creen en Él como Salvador personal. Y eso es lo que celebramos en Navidad: La Encarnación del Hijo De Dios, que vino a dar Su Vida por nosotros.

El tema de la muerte no es un tema bonito, pero es imposible de ignorar. La Biblia nos enseña que la muerte es un enemigo de Dios. 1 Corintios 15:24-26 dice:

«entonces vendrá el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda autoridad y poder.
25Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.»

Es muy claro que Dios le dijo a Adán que si desobedecía y comía del árbol, iba a morir. Esa muerte era doble: espiritual y física. JESUCRISTO solucionó el problema de la muerte espiritual al reconciliarnos con Dios a través de Su Muerte en la Cruz del Calvario. Pero la muerte física es algo que ha seguido afligiendo a la humanidad, y lo hará hasta que nuestro SALVADOR venga a Reinar.

Si el SEÑOR viene por Su Iglesia mientras vivimos, no veremos la muerte física, sino que seremos transformados instantáneamente para encontrarnos con nuestro Salvador en el aire. 1 Tesalonicenses 4:16-17 dice:

«EPues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 17Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.»

Ahora, si el SEÑOR no viene por Su Iglesia mientras vivimos, todos tendremos que enfrentar la muerte física. Pero es ahí donde entra la ESPERANZA del Cristiano. La Escritura es bien clara en dejarnos las Palabras de nuestro Salvador sobre la Vida Eterna que Él tanto Prometió a aquellos que Creyeran en Él. Solamente en el Evangelio de Juan, encontramos tantas veces que JESUCRISTO habló de la Promesa de darnos vida eterna y Resucitarnos de entre los muertos. Juan 6:40 dice:

«Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.»

Veamos algunas observaciones sobre este Texto:

Es la Voluntad de Dios darle vida eterna a aquellos que Creen, o sea que se someten al Hijo.

El tener vida eterna es la Promesa más grande que Dios puede darnos. Eso quiere decir que nuestro futuro está garantizado si nos sometemos al Hijo, Creyendo en Él. Aclaro que CREER, no es asentir con la cabeza solamente, sino que es una vida de OBEDIENCIA a Dios. No se puede Creer a Dios sin Obediencia. Creer, es convencerse, y por lo tanto Obedecerle. Nadie puede librarse de esa realidad, porque entonces sería cambiar totalmente el contexto de las enseñanzas de JESUCRISTO. Nuestro Salvador dijo al respecto en Juan 14:1-3:

«No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.  2En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. 3Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.»

Por eso las Palabras del Salmo 23 son tan reales al uno poder leerlas. Especialmente el verso seis:

«Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largos días.»

Esto nos enseña que el Futuro, es nuestro mejor amigo. El creyente no tiene por qué tenerle miedo al futuro, especialmente al más allá.

La última Promesa es que un día regresaremos a buscar el cuerpo, o nuestra habitación que dejamos en la tierra. Seguramente que no habrá nada sino solamente polvo en lugar del cuerpo que dejamos. El SEÑOR nos hará un cuerpo nuevo Glorificado. Esa promesa es un pilar del Evangelio y debemos recordarla, y enseñarla.

Es por esa razón que el creyente lamenta la pérdida de un ser querido, pero no como aquellos que no tienen esperanza. Porque donde no hay esperanza, solamente existe la incertidumbre. Nosotros tenemos nuestro futuro garantizado. 1 Tesalonicenses 4:14-18 dice:

«Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron en Jesús. 15Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
16Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.17Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. 18Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.»

Que Dios los bendiga.

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia de las Américas*


Los Cristianos, los Pobres, y los Demagogos de la Pobreza

27 enero, 2009

Por Pablo Santomauro

Cuando algunos discípulos vieron a una mujer ungir a Jesucristo con un perfume de nardo de gran precio, se molestaron y expresaron que lo hecho por la mujer fue un gran desperdicio, ya que el perfume pudo haberse vendido y el dinero dado a los pobres. Jesús los corrige y les dice que los pobres siempre estarían entre ellos, y los podrían ayudar cuando quisieran. Sin embargo, a él no lo tendrían para siempre en esta tierra. Al ungir el cuerpo de Jesús, la mujer estaba anticipando su muerte. Todo su gesto se centró en la adoración a Cristo. Los discípulos se enfocaron en los pobres. Jesús puso las prioridades en su respectivo orden. No dijo que los discípulos descuidaran la ayuda a los pobres, sino que dejó claro que él era más importante que los pobres.

Todo esfuerzo por remediar o aliviar la situación de los pobres debe nacer de una teología centrada en Cristo, evitando elevar al pobre por encima de Cristo. El sueño utópico de un mundo sin hambre, pobreza e injusticia, es un salto al precipicio en la oscuridad, típico del humanismo optimista. No es bíblico debido a que la Escritura nos dice que la pobreza y la injusticia continuarán mientras que haya pecadores en la faz de la tierra. Sólo cuando Jesucristo vuelva, una nueva tierra será creada, sin muerte, llanto, ni dolor.

Los teólogos de la liberación usan a los pobres como base para desarrollar toda su teología, no en vano pregonan lo que han llamado “la opción preferencial por los pobres”. Para ellos, todo el evangelio consiste en eliminar las causas que producen la pobreza. Leen la Biblia desde la perspectiva marxista y así la transforman en un manifiesto comunista. Cuando los adeptos de la Teología de la Liberación (TL en adelante) hablan de la redistribución de riquezas, lo hacen a partir del discurso marxista. Conjeturan que todo aquel que vive holgadamente es culpable de alguna clase de explotación o robo a sus semejantes. Los promotores del evangelio social, corriente surgida en el hemisferio norte antes que la TL, sin llegar a los mismos extremos, son también expertos en inculcar en las iglesias evangélicas un complejo de culpa por no militar activamente para promover cambios políticos, sociales y económicos.

Los teólogos de la liberación, por su parte, no toman en cuenta ni les interesa que, en muchos casos, la riqueza o un nivel de vida confortable ha sido alcanzado honestamente, trabajando duro o administrando un negocio decentemente (lo que implica cobrar precios decentes por los productos o servicios y pagar un salario decente a los empleados u obreros). Despojar de sus bienes a este tipo de persona para darle al que no tiene, es simplemente robo.

Por otro lado, siempre habrá negociantes deshonestos, especuladores, explotadores, etc., ya sea a nivel individual o de las multinacionales. Estos deberían ser penalizados como corresponde por las autoridades correspondientes (entran en la categoría de Santiago 5:1-5). Hacer justicia en este caso es muy difícil por la corrupción existente en los gobiernos, y porque ciertos ricos y las multinacionales están relacionados íntimamente con los gobernantes de turno. Pero yo no llamo a los pobres explotados a jugarse militarmente contra los poderes gobernantes como lo hizo la TL en el pasado, ya que la experiencia demuestra que están en desventaja militarmente frente a las oligarquías. Mucha sangre ha corrido como para provocar más derramamientos.

Hoy la TL parece haberse dado cuenta de su error estratégico en el pasado y está hilando mucho más fino, aunque su discurso continúa siendo inflamatorio. Habiendo quedado atrás el fracaso estrepitoso de Cuba y Nicaragua, y contando con la corta memoria de los pueblos, las esperanzas de la TL resurgen hoy con la presencia de gobiernos de tendencia populista en Centro y Sudamérica.  A estas alturas de la historia, la TL desesperadamente busca otras formas de mimetizarse. Claro que primero fue el comunismo el que se mimetizó, decenios antes, en la Teología de la Liberación. ¿Cómo? Usando el cristianismo como herramienta al combinar las ideas de Marx con el lenguaje de ciertos pasajes de la Biblia, de modo que ésta transpirara revolución y chorreara sangre. Fue en 1965 cuando los comunistas comenzaron a promover el diálogo marxista cristiano. Este diálogo fue en realidad un monólogo. Los marxistas no cedieron un ápice, y la otra parte (humanistas religiosos posando como cristianos) cedieron prácticamente todo. Así nació la TL con sus argumentos y su “praxis”. La Biblia prestó la retórica de visión moral tan necesitada por los marxistas.

Si bien toda esta farsa comenzó dentro del catolicismo, donde pulula en forma masiva el inconverso humanista, los postulados de esta teología ya habían sido abrazados dentro de las filas del protestantismo hacia el decenio del setenta. Hoy, si bien ya no le llaman Teología de la Liberación, su esencia y retórica están vivitas y coleando en buena parte del liderazgo protestante de diferentes ramas. Afortunadamente, a pesar de haber tomado de rehenes a seminarios enteros en Latinoamérica, de gozar de la amplia publicación de libros y revistas académicas por parte de sus promotores, estos liberales no cuentan con el apoyo del pueblo evangélico, que los evalúa por lo que son, progresistas seculares parasitando dentro del cristianismo.

Los cristianos bíblicos, por otra parte, tenemos el deber de hacer una diferencia en la comunidad, ante ricos y pobres, explotadores y explotados. Debemos  presentar a Cristo como Salvador y Señor. Sólo así podremos ver un cambio en las estructuras, ya que el Señor en su sabiduría y providencia nos ha mostrado que el reino de Dios es algo que sólo él va a traer a la existencia, no los hombres. Cuando Jesús dijo que los pobres siempre estarían entre nosotros, por contrapartida dijo que también los ricos estarían siempre con nosotros. Entre tanto, hacemos lo que está a nuestro alcance para paliar la situación, siempre dándole prioridad al evangelio.  No nos llamó Dios a la reformación del mundo, sino a predicar la regeneración al mundo.

Yo admito que la TL manipula brillantemente el tema de los pobres. Oponerse a la TL significa ser acusado inmediatamente de estar en contra de los pobres. ¿Quién puede hablar contra la teología y la hermenéutica de la TL sin que se le califique demagógicamente de villano y falto de sensibilidad? Esta ha sido la acusación favorita de los teólogos de la liberación para con aquellos que se les oponen. La antigua artimaña de ensuciar y denigrar a los opositores sigue siendo bien usada por ellos. Los argumentos de la TL siempre están cargados de emoción, y sus promotores son maestros en el arte de crear culpabilidad en las masas cristianas mal equipadas doctrinalmente.

Sin lugar a dudas, el corazón cristiano que no se conmueve ante la pobreza, miseria e injusticia, denota una seria falta de madurez espiritual. La pregunta es: ¿Qué debemos hacer frente a las situaciones políticas y sociales en nuestros países y el tercer mundo en general? ¿Debemos seguir a Rick Warren, quién en su megalomanía o delirios de grandeurpiensa que acabará con la pobreza y traerá paz al mundo? ¿Quién se cree que es? ¿El anticristo? ¿Debemos insistir que los misioneros que vienen de países económicamente solventes procuren solicitar más ayuda financiera para organizar programas de beneficencia?  ¿Debemos repartir nuestros bienes, en caso de que tengamos algunos? ¿Debemos unirnos a los partidos políticos que promueven la redistribución de las riquezas?

Si bien los cristianos bíblicos no cultivan utopías ni sueños vanos, a través de la historia han hecho más para eliminar la pobreza, el hambre y la injusticia, que cualquier otra fuerza o corriente en el mundo. Las naciones que adoptaron bases bíblico-cristianas durante el período de la Reforma, desarrollaron los niveles más altos de vida entre las sociedades libres del mundo. Los beneficios derivados del trasfondo con base en la Reforma, han sido plenamente descritos en el libro Catolicismo Romano, de Lorraine Boettner. El autor demostró en este libro que la religión de una nación afecta directamente el nivel de vida de los ciudadanos.

Los problemas de la India, por ejemplo, no se deben a que el país está superpoblado. La situación en India tiene sus raíces en su falsa religión. Su pobreza y hambruna fluyen como cosa natural del hinduísmo. Lo mismo puede decirse de la pobreza e ignorancia en Latinoamérica. Estas fluyen, primero, del animismo y superstición de los indios y el ocultismo de raíz africana, y segundo, del catolicismo. La teología de una nación influye directamente en su nivel de vida. Es por esta razón que pienso que la más grande necesidad en el tercer mundo de hoy, es una conversión masiva al cristianismo reformado y evangélico, pero la revelación bíblica muestra que esto no va a ocurrir. Pero hablando desde el punto de vista solamente humano, sin la visión profética de la Biblia, sólo con un avivamiento evangélico podrán estas naciones superar la pobreza y la injusticia como lo hicieron las naciones protestantes en Europa. Sin una base cristiana, los países del tercer mundo están destinados a ser mendigos internacionales (i.e., ayuda internacional). Aclaro que no estoy hablando de los sectores tradicionales del protestantismo como los presbiterianos, metodistas, luteranos, etc. Estos, en su mayor parte, no predican el evangelio y se dedican a la labor social de ayuda al pobre, cuando no están ocupados colaborando de una forma u otra con las fuerzas revolucionarias seculares, políticas o armadas, como en el caso de Colombia. Miremos a España y veremos cómo el evangelio social y progresista predicado por los protestantes de la madre patria ha prácticamente asfixiado el evangelio de Cristo. Los protestantes en España bien pueden congregarse dentro de una casilla telefónica, si es que éstas no se han extinguido con el avance de los teléfonos celulares. Podrá haber en España buenas publicadoras, revistas de renombre y buenos académicos, pero en lo que tiene que ver con la vida de iglesia están clínicamente muertos. ¿Es eso lo que queremos para América Latina? ¡Por supuesto que no!

Teniendo en cuenta lo anterior, el cristiano que realmente es solidario con el pobre, vendrá sin remedio a darse cuenta de que lo que el tercer mundo necesita por sobre todo, es el evangelio. El evangelio hará más por el pobre que el pan, la ropa, o las balas. ¿Acaso Cristo no dijo que vino a predicar el evangelio a los pobres (Lucas 4:18)?  Jesús no vino a construir casas para los pobres o para derribar gobiernos. El sabía que la raíz de la injusticia sólo podía ser extirpada mediante la predicación del evangelio, porque donde el evangelio es recibido, prosperidad, limpieza y santidad florecen. La diferencia entre las zonas hindúes y cristianas de la India son como el día y la noche. Por un lado hay limpieza y prosperidad, por el otro, mugre y pobreza. Yo comprendo que lo que digo puede causar la ira de algunos, pero el cristianismo bíblico produce un estilo y nivel de vida superior a los producidos por el catolicismo, el ocultismo afro-brasilero y las religiones indígenas.

Ahora, la comunidad secular junto con las organizaciones cristianas liberales y las ideologías marxistas, han buscado siempre echar la culpa de la pobreza mundial a las naciones del mundo desarrollado, en particular los EEUU. Los marxistas rechazan la idea de que la falta de valores morales y las falsas religiones sean la causa de los problemas mundiales. Prefieren señalar hacia el factor económico. Muchos líderes cristianos influenciados por el marxismo, ponen su mayor énfasis en destacar todas las tristes estadísticas de la humanidad hambrienta. Para estos líderes, la respuesta está en la redistribución de las riquezas. Esta es una antigua teoría marxista que nunca ha dado resultados en los países comunistas. Lo interesante es que, por lo menos en los EEUU, aquellos que hablan de redistribuir las riquezas, nunca redistribuyen las suyas. Ejemplos de esto son el clan Kennedy, Jane Fonda, John Kerry, John Edwards y muchos actores de Hollywood. Hasta que no redistribuyan sus propias riquezas, sus palabras suenan huecas.

En Latinoamérica, la TL refleja en gran parte los modelos marxistas. Esto se debe a que la teología en cuestión supone simplísticamente que todos los problemas humanos tienen su origen en las maldades de una clase, la cual es la causante de todos las aberraciones. La forma radical de esta teología afirma que el capitalismo norteamericano es la única causa de la injusticia y miseria en América Latina. Cuando los políticos, los misiólogos y los teólogos, gritan que “los americanos fascistas, cerdos capitalistas” son los únicos responsables por las injusticias y la pobreza del mundo, ignoran totalmente que el comunismo ha generado también tremenda pobreza e injusticia, gracias en parte a la negación de los derechos humanos más básicos.

Cualquier persona que entiende la doctrina de la depravación total del hombre, o simplemente la psicología humana, sabe que si toda la riqueza en el mundo fuera redistribuida, un año más tarde tendríamos otra vez los pobres con nosotros, y también la clase media, y por supuesto, los ricos. Alguna gente no trabajará y se hará adicta a la pobreza, otros, siendo inescrupulosos, acumularán riquezas deshonestamente, y otros prosperarán honestamente.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Sólo porque el evangelio llega al corazón del problema al tratar con el corazón de la gente, eso no constituye excusa para que los cristianos individualmente y la iglesia corporativamente, no hagan lo que puedan para ayudar al pobre, sanar los enfermos y alimentar al hambriento. El Evangelio tiene el primer lugar, pero no el único lugar.

Primeramente, como latinos debemos reconocer lo que las misiones han hecho en muchos países. Si observamos organizaciones como World Vision, denominaciones  protestantes, etc., veremos que han levantado el nivel de vida de la gente que ministran, han construido hospitales y escuelas, han enseñado técnicas agriculturales, han abierto campos de exportación para productos nativos, etc. Quizá es hora de dejar de llamarles “cómplices del imperialismo norteamericano”. Quizá es tiempo de que muchos de nosotros comencemos a trabajar con ellos. Muchos han criticado a los misioneros porque sólo trabajan con cristianos. Pero esto no es cierto, primero hacen discípulos y luego los educan para convertirse en seres capaces de sustentarse a sí mismos. Reitero, la predicación del evangelio y el discipulado subsiguiente ocupan el primer lugar. Los cristianos bíblicos rechazamos la popular doctrina universalista que sostienen las iglesias liberales. Algunos enseñan que los pobres son la Iglesia, y otros, que todos los hombres son hijos de Dios.

Segundo, nada impide que los cristianos capacitados se involucren en política, ya que el sistema de nuestros países así lo permite, con excepción de Cuba. Una de las razones por las que no hay más cristianos participando en política es que los mismos fundamentalistas que tanto bien han hecho con sus misiones, al mismo tiempo erraron gravemente al predicar una falsa dicotomía entre lo espiritual y lo secular. La razón por la que hay tanta corrupción en nuestros gobiernos es precisamente por la falta de principios cristianos en las personas que los componen. Con seguridad, la participación de cristianos bíblicos en los gobiernos traería una corriente de aire fresco muy necesitada.

Tercero, todo tipo de alianza con corrientes marxistas debe evitarse a toda costa. Primero, porque es ingenuo pensar que una vez que los grupos influenciados por el marxismo lleguen al poder, estos permitirán la predicación del evangelio. Ninguna dictadura, de izquierda o derecha, se puede dar el lujo de permitir la prédica del evangelio, porque con ella también se promueve el derecho a la libertad, los valores morales y la santidad de la vida humana, cosa que las dictaduras suprimen.

Francis Schaeffer lo dijo claramente:

“El materialismo, la base filosófica del marxismo- leninismo, no ofrece sustento para la dignidad o los derechos humanos. En los lugares donde el marxismo-leninismo no está en el poder, atrae convertidos hablando de dignidad y derechos humanos, pero su fundamento materialista no da lugar para ellos. A pesar de esto, atrae por su constante prédica idealista. Para entender esto, hay que entender que Marx dio un salto y alcanzó aquello para lo cual el cristianismo sí ofrece una base — la dignidad del hombre – y apropió las palabras del cristianismo como si fueran las suyas. El aparente canto idealístico del marxismo leninismo es, en cierto sentido, una herejía cristiana. No teniendo una fundación cristiana, hasta que llega al poder usa las palabras para las cuales el cristianismo forma base. Pero donde el marxismo leninismo llega al poder, no existe un solo caso en la historia donde no haya producido opresión. No bien llegan al poder, el deseo de la mayoría se convierte en un concepto sin significado” (How Should We Then Live, p. 215).

Concluimos que la asociación con las corrientes marxistas para perseguir fines político-sociales es contraria al cristianismo bíblico. La Biblia lo pone en forma brillante: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?  ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

Cuarto y último, hay un tiempo y lugar en el cual la fuerza, aun fuerza física, es apropiada. La violencia puede ser empleada por el cristiano cuando toda otra avenida de protesta ha sido cerrada por un régimen dictatorial, o en casos de defensa propia, aun en situaciones colectivas. Este no es el caso en Latinoamérica en el presente. No está dentro del alcance de este artículo el explorar este punto en particular, pero el autor deja en claro que la violencia puede ser usada legítimamente por los cristianos en el contexto de la guerra justa, dadas las condiciones necesarias.

Para Meditar

Harold Kuhn, en su obra The Evangelical’s Duty to the Latin American Poor, hace ya muchos años, expresó:

“Uno de los peligros que se percibe en la literatura de la teología de liberación es el uso indiscriminado de los modelos bíblicos. El modelo mayor utilizado en el presente es el de Exodo. Demasiado fácil, en mi opinión, los teólogos latinoamericanos presuponen que los oprimidos de hoy son los herederos del Exodo de la Biblia, o sea, que son los modernos israelitas de Egipto. Los intentos de crear un Dios doméstico no han tenido mucho éxito en el pasado y no creo que tengan mucho éxito en el presente. Es precisamente esta forma de idolatría la que emerge cuando cualquier grupo apropia para él el rol del “pueblo de Dios”. Lo que es preocupante es que los teólogos de la liberación no hacen ningún esfuerzo para edificar una serie de valores comunes y símbolos adecuados entre sus pueblos. Sin estos, cualquier liberación por medios violentos, resultará probablemente sólo en un cambio de opresores. Mera opresión no hace que cierto pueblo sea el pueblo de Dios, ni tampoco garantiza que una victoria por la fuerza producirá una libertad duradera. Hay un segundo peligro que surge del primero. Algunos teólogos sugieren que el Exodo es el modelo a seguir por todos los pueblos oprimidos para conseguir la liberación, no importa las particularidades. Parecería que la Biblia puede ser usada indiscriminadamente para justificar todas las luchas políticas y económicas (p. 38)“.

Claras y premonitoras palabras de Kuhn.

Conclusión

El plan de salvación de Dios incluye el cuerpo y el alma. Algunos, erróneamente ha pensando que una vez que el alma de la persona es salva, la responsabilidad de la iglesia cesa. Suponen que la Iglesia debe ministrar a las necesidades espirituales del individuo, y que el estado debe encargarse de las necesidades materiales o físicas. Ambas suposiciones son anti-escriturales y roban a la iglesia de su responsabilidad ordenada por Dios.

Dios considera a la Iglesia como una familia. Es tarea de la Iglesia suplir por las necesidades de los miembros. Para hacer esto se deben seguir ciertos principios bíblicos, los cuales garantizan un equilibrio dentro del cuerpo. Este balance debe manifestarse cuando los miembros ejercen responsabilidad individual al mismo tiempo que la Iglesia ejerce responsabilidad corporativa.

Si bien la Iglesia debe primariamente ayudar a sus miembros en el nivel espiritual y en el nivel financiero, también tiene ciertas responsabilidades para con la comunidad en un plano secundario (Gá. 6:10).

Dicho simple, la Iglesia debe ministrar al Cuerpo y también al mundo. Es importante que en nuestros países, la Iglesia Nacional alcance una autonomía financiera antes de pasar a ministrar a las necesidades económicas de la comunidad. Como ya hemos dicho, los ciudadanos cristianos (miembros de la Iglesia) deben involucrarse en la arena política y en la lucha para superar la injusticia y la pobreza y constituir una fuerza moral más que una fuerza política.

La pobreza puede ser superada, no por medio del robo (el verdadero significado de “redistribución de la riqueza”), sino mediante la conversión de los ciudadanos del tercer mundo al cristianismo evangélico. Decir que la pobreza puede ser superada totalmente es utópico, pero decir que podemos ayudar mediante la predicación del evangelio es realista. Además, es la comisión que Cristo nos dio.

La verdad es que Jesús no dejó asentada ninguna base para que sus seguidores lucharan por establecer un orden socialista en sus lugares de origen. Solamente usando una hermenéutica ilegítima pueden distorsionarse las enseñanzas de Jesús para convertirlas en un manifiesto comunista.

Los teólogos de la liberación han cometido el mismo error que los judíos de la época a los cuales Cristo tuvo que corregir en muchas ocasiones. Estos esperaban un líder revolucionario que los liberara del imperio romano. Jesucristo los decepcionó rotundamente. Sus propios discípulos estuvieron confundidos por algún tiempo, pero cuando fueron iluminados con la verdad, vemos que en las epístolas no hacen ni mención de una militancia social y política para crear el reino de Dios en la tierra. <>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*


La Teología de la Liberación en el evangelicalismo de Latinoamérica

20 enero, 2009

Breve perspectiva

La Teología de la Liberación
en el evangelicalismo de Latinoamérica

Pablo Santomauro

Desde la perspectiva de la Biblia, tanto el pobre como el rico, el oprimido y el opresor, son afectados por el pecado y tienen necesidad de salvación.

El Señor predicó el evangelio a los pobres, cierto. Aunque parezca extraño a algunos, el Señor predicó el mismo mensaje a los ricos (Lc. 5:32; 10:1-10). Más sorprendente puede ser el hecho de que Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 P. 3:9).

Es cierto que Dios tiene una preocupación especial para con el pobre, y él mismo dice que la salvación es aceptada más abiertamente por los menos afortunados (Mt. 19:23). Sin embargo, el mensaje prioritario, desde Génesis a Apocalipsis, es que la preocupación más importante de Dios es para con los pecadores.

Si el teólogo de la liberación fuera imparcial en su interpretación de las Escrituras, y si no se aproximara a la Biblia con la presuposición de que es una versión temprana del manifiesto comunista, descubriría que la disparidad entre el rico y el pobre no es la causa de los problemas de la humanidad, sino que es nada más que una consecuencia del verdadero problema.

El primer objetivo para ser derrocado no es la burguesía, sino el pecado del hombre, su egoísmo y su avaricia. En lugar de una revolución política, lo que se necesita es una revolución en el corazón del hombre, y eso sólo lo puede lograr Cristo (2 Co. 5:17). Cristo no vino a ser un modelo de revolucionario sino a morir por los pecados del hombre.

La triste realidad es que algunos evangélicos/protestantes, en contra de la instrucción bíblica, adoptan las filosofías populares de la época para desarrollar su teología. Así como Orígenes adoptó el platonismo, Agustín el neo-platonismo, Aquino a Aristóteles, Bultmann al existencialismo, la Teología de la Liberación adoptó el marxismo, y en el proceso desarrolló “otro evangelio”.

Nuestra filosofía debe ser bíblica. Esto significa que debe haber razones exegéticas para las posiciones por las cuales reclamamos ser cristianos. Si no las hay, no tenemos el derecho a reclamar que nuestra visión es cristiana.

La Teología de la Liberación no comienza con Dios, comienza con el hombre, y este error fatal debe ser un llamado de alerta más que suficiente para no caer en el engaño. En el caso de los teólogos de la liberación, ya sabemos qué sistema importaron. Los problemas con esto son:

1) Cuando escarban en la Biblia para poder descubrir el sistema que quieren meter a fuerza en la Escritura, terminan maquillando pasajes, ignorando muchos textos y evitando la exégesis cuidadosa. Terminan haciendo teología especulativa en vez de teología exegética.

2) Una vez que han construido artificialmente un sistema, éste se convierte en más autoritativo que la Biblia misma. La doctrina no necesita estar basada en ningún texto, sino sólo en lo que ellos piensan que puede ser deducido del texto.

3) La Escritura ya no es considerada como la sustancia o el foco de revelación, sino que se le considera el paquete o la envoltura en la que el sistema nos es entregado.

4) Suponen que el sistema es necesario para obtener la “llave” que les permite abrir los componentes de la Escritura. Esto por sí mismo significa negar la claridad de las Escrituras.

5) Esta metodología reduccionista conduce a estos amigos a seleccionar arbitrariamente un tema en la Escritura (la situación del pobre), aislarlo y a “absolutizarlo” como “la llave”. Esto los lleva a reducir todas las demás ideas en la Escritura y embotellarlas en el tema de su predilección.

Estos teólogos ignoran que la Escritura es multitemática, multidimensional, y por sobre todo, centralizada en Cristo. De ahí la falla de los teólogos de la liberación en reconocer que un número de temas que comienzan en Génesis son desarrollados a posteriori en la Escritura. De la forma en que una cuerda tiene muchas fibras que se extienden de principio a fin, la Biblia hace lo mismo con muchos temas. Seleccionar un solo tema y reducir toda la Escritura a ese tema, esteriliza la Biblia y la reduce a una revelación unidimensional.

Lamentablemente, la fijación natural con un solo sistema tiene como consecuencia trágica (o efecto práctico) el aislamiento y la imposibilidad de aprender de otros planteos. Cuando ellos consideran su sistema como el “verdadero sistema”, muestran su arrogancia y desprecio hacia todo lo que otros puedan decir.

Lamentablemente están paralizados por su propia contradicción hegeliana, es decir, sugieren y sueñan con una sociedad de corte marxista benevolente (con pincelazos cristianos) pero saben que para intentar lograrla se necesita la fuerza de las armas. Pero su identificación cristiana les impide presentar propuestas claras e inmediatas porque saben que para que la clase gobernante pierda el poder debe correr sangre.

Como además están atrapados en su interpretación del mandamiento “no matarás”,  es claro que no tienen más remedio que dejar que otros con sus mismos principios ideológicos, pero con más decisión o agallas, hagan la revolución. Yo considero que existe una hipocresía muy sutil, así como una cobardía básica, en aquellos teólogos que promueven la Teología de la Liberación aparte del uso de las armas. Con su retórica encienden pasiones, pero a la hora de la hora, prefieren tomar las “armas del amor”, como dijo un conocido mío partidario de la Teología de la Liberación.

Como resultado, la posición de estos ideólogos es parasitaria por excelencia. Parasitan en medio de los movimientos de izquierda y parasitan en las iglesias evangélicas. Los primeros los usan como ideólogos para ganar el apoyo de ciertos sectores sociales con inclinación hacia principios cristianos básicos, pero no comprometidos realmente con Cristo. La forma en que parasitan en la Iglesia es incrustando su evangelio marxista en la mayor medida posible en las iglesias evangélicas que carecen de liderazgo bíblico.

Por último, digamos que también están atrapados en la irracionalidad y el sincretismo de su propio sistema. Tienen que explicar por qué la propuesta marxista ha sido un fracaso a través de la historia. Han fracasado en mencionar un solo estado donde la justicia social, los derechos humanos, y todos los componentes de la utopía comunista se hayan cristalizado. No sólo no se ha podido lograr, sino que los resultados han sido exactamente lo contrario a lo esperado: pobreza, deterioramiento o ausencia de valores morales, cercenamiento de los derechos humanos, opresión, millones de muertos, derrumbe del sistema, etc. La cortina de humo para cubrir este fracaso es, por supuesto, echarle la culpa de todo al “imperialismo americano.” Siguen prendidos de la teoría de la dependencia, algo que los marxistas más inteligentes ya han abandonado por ser harto ingenua.

Más allá de eso, toda la retórica académica de los teólogos de la liberación queda reducida al nivel de cuentos para dormir a los niños. <>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*

Relacionado:

El ataque de la Teología de la liberación a los Evangélicos


Creciendo en Gracia, Miranda, el Anticristo y el 666

25 noviembre, 2008

Por Pablo Santomauro

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mateo 24:5).

Muchos vinieron antes, Jim Jones, Shree Rajneesh, David Koresh, el reverendo Moon, varios brahmines de la India, etc., pero de todos estos farsantes el más gracioso y pintoresco es, sin lugar a dudas, José Luis de Jesús Miranda. “Jesucristo Hombre”, como se hace llamar, es también el más atrevido para retorcer la Biblia a los efectos de justificar sus reclamos.

José Luis de Jesús Miranda tiene su base de operaciones en Doral, Florida, desde donde dirige su organización, Creciendo en Gracia. Miranda vive en la opulencia gracias a las abundantes donaciones de sus seguidores, quienes le llaman “papi”, “papito” y “Abba Padre” con la convicción de que Miranda es Dios. “Jesucristo Hombre” es otro título que expresa su deidad. Desde que la secta adhiere a la doctrina del modalismo, la cual niega la pluralidad de personas en la unidad de la Deidad, Dios Padre y Jesucristo Hombre son ambos manifestaciones de la misma persona, Dios, i.e., Miranda.

Miranda acaba de anunciar que él es el Anticristo. Se remangó el brazo delante de las cámaras y mostró muy ufano su tatuaje del 666. Muchos de sus seguidores lo imitaron en los días siguientes al tatuarse de la misma manera. ¿Qué significa todo esto? Muchos pueden pensar que Miranda se ha contradecido al afirmar ser Jesucristo Hombre primero y luego proclamarse el Anticristo. Sin embargo, todo está friamente calculado, como decía un conocido personaje televisivo. Dejemos que Miranda mismo nos explique este misterio. La siguientes son sus palabras en una de sus predicaciones.

“Bueno el tema de hoy es para seguir explicando que Jesucristo hombre y el Anticristo es una misma persona. Lo que sucede es que ellos (los religiosos) ya tienen en sus cabecitas que Anticristo, es en CONTRA de Cristo, del resucitado. Pero ANTICRISTO, el primer Anticristo fue Pablo. Porque Pablo, él dijo: Si a Cristo (Jesús de Nazaret) conocimos según la carne, ya no lo conocemos así, y su doctrina ya no la imitamos… Y nosotros (Creciendo en Gracia) no lo imitamos a él. Él vino como sustituto. Si lo imitamos como él anduvo (como dijo Juan): -Si alguno le ama, debe de andar como él anduvo. (1ra. de Juan 2: 6). Si tú andas como él anduvo, entonces tú eres un judío; porque él no fue cristiano. Entonces, la tarea que tenemos ahora es de explicarle al mundo; porque en el 666 dice que hay SABIDURÍA (mayúsculas en el original). [1]

El trasfondo de toda esta declaración es que Miranda enseña que las únicas epístolas válidas e inspiradas son las del apóstol Pablo. Las otras epístolas son inválidas. Pablo fue el único de los apóstoles a quien le fue revelado el evangelio de la gracia. Miranda distorsiona la realidad histórica y la documentación bíblica para crear una cisma entre Pablo y los demás apóstoles, tomando ventaja de las diferencias initiales entre ellos respecto a la gracia y el entendimiento que tuvieron los primeros apóstoles en lo referente a la integración de los gentiles al cristianismo. Si bien es cierto que los apóstoles que anduvieron directamente con Jesús, en un principio mostraron vacilaciones, finalmente coincidieron con Pablo en las doctrinas de la gracia y predicaron el mismo evangelio de Pablo. Miranda rechaza, entre otras cosas, los Evangelios y los escritos de Pedro, Juan y Santiago. ¿La razón del rechazo? Todas las enseñanzas en estos libros, incluyendo las de Jesucristo, pertenecen a la dispensación de la ley, no de la gracia, según “papi” Miranda.

Miranda enseña que el primer anticristo fue Pablo. Juan, siendo enemigo de él, le llamó así porque supuestamente Pablo estaba hablando contra el Cristo que los apóstoles conocieron. Conviene aclarar que según Miranda, el Cristo encarnado es diferente al Cristo resucitado. El primero anduvo según la ley y el resucitado según la gracia. Por lo tanto, no debemos imitar al primero, sino al segundo. Obviamente, Miranda enseña que hay, como mínimo, dos Cristos.

La referencia a las palabras de Pablo, “Si a Cristo le conocimos según la carne, ya no le conocemos así”, es tomada de 2 Corintios 5:16, verso que Miranda distorsiona para hacernos creer que Jesús antes de su crucifixión anduvo en la carne, en el sentido de no andar en la gracia sino en la ley, por lo tanto no es digno de que nosotros le imitemos. Conviene que leamos el pasaje:

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así. (2 Co. 5:16)

¿Dice Pablo en este verso que no debemos imitar o seguir a Cristo y sus enseñanzas antes de su muerte? ¿Qué significa realmente la expresión “no conocer a Cristo según la carne”? Pablo simplemente está diciendo que en el pasado, él consideraba a Cristo de la misma forma que un incrédulo lo conoce, o sea desde el punto de vista meramente humano (ver 1001 Bible Questions Answered, Pettingill y Torrey, New York: Inspirational Press, 1997, p. 45). Es claro, además, que el contexto del pasaje no tiene nada que ver con el tema de la ley y la gracia, sino con el ministerio de la reconciliación a través del sacrificio de Cristo. El comienzo del versículo 16 y el enfoque aportado por el v. 17 son importantes para ver el punto de Pablo: como nuevas criaturas con la mente de Cristo ya no evaluamos a los hombres de la misma forma que lo hacíamos cuando estábamos en el mundo. Hoy los vemos como lo que son, almas perdidas sin Cristo. Sólo una mente retorcida como la de Miranda pudo concebir la idea de que Pablo estaba rechazando al Jesús encarnado para preferir al Jesús resucitado.

Continuamos con el razonamiento de Miranda: Juan notó que Pablo estaba contra Cristo, y en su celo acusó a Pablo de anticristo. La siguiente es la interpretación de la secta a este respecto:

1) Juan creó la palabra “anticristo” para describir la actitud de Pablo en contra de Jesús de Nazaret, porque Pablo decía que no hay que conocerlo en la carne.[2]
2) “Conocerlo en la carne” era equivalente a vivir por obras y ser un judío, ya que Jesús de Nazaret vivió en la carne, según la ley (él vino a cumplir la ley).[3]
3) “Conocerlo en la carne” era peligroso para los gentiles, por ello Pablo les advierte de no hacerlo.[4]
4) Juan se pone celoso y comienza a decir que ya hay muchos anticristos. Además, para refutar a Pablo, dijo que “hay que andar como él (Jesús en la carne) anduvo” (1 Jn. 2:6).[5]
5) Si ud. como cristiano anda como él anduvo, no podrá vivir por fe sino por la ley.[6]
6) Juan escribe que el anticristo viene (hablando de Pablo) y que “muchos anticristos han surgido” (1 Jn. 2:18). [7]
7) Todo el que creía a Pablo se convertía en un anticristo para Juan.[8]

El corolario a los puntos anteriores es la cita a continuación tomada de la página de Creciendo en Gracia:

“ANTICRISTO” significa una persona que está en contra de imitar a Jesús de Nazaret. Juan dañó esa imagen (Apocalipsis 13:15 al 18), además dijo que la marca de la bestia era seiscientos sesenta y seis (666), que es la triple “ese”: Salvos Siempre Salvos (SSS), marca que lleva Jesucristo hombre en su brazo derecho” (mayúsculas del original).[9]

Aquí lo tenemos, mediante una aberración interpretativa que separa al Cristo encarnado del Cristo resucitado, y re-inventado el significado de la palabra “anticristo”, Miranda crea su propia telaraña doctrinal para atrapar ingenuos en el mundo hispano. Cuando Juan dice que el que le conoce “debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6), no se refiere a que el cristiano debe cumplir con la ley, sino a que el verdadero cristiano debe vivir de acuerdo a los estándares morales de Cristo.

En lo relativo a la palabra “anticristo” conviene leer el pasaje:

Hijitos, ya es el último tiempo, y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo (1 Jn. 2:18).

El uso que hace Juan de la palabra “anticristo” en forma singular es definitivamente un calificativo para describir a un individuo que será la máxima expresión de la oposición a Dios. El uso de la conjugación futura confirma que es un personaje que vendría en el futuro, y no el apóstol Pablo, quien para el tiempo que Juan escribe su epístola (entre 90 y 100 d.C.) ya había muerto (68 d.C). El uso del término “anticristos” (plural) es una referencia a los falsos maestros que se oponen a la persona, doctrina y reino de Cristo. El contexto literario e histórico indica que Juan está advirtiendo sobre los primeros gnósticos de la historia. El gnosticismo fue la primera herejía que la iglesia de Cristo tuvo que combatir. Además de los gnósticos estaban los judíos que negaban que Jesús era el Mesías (1 Jn. 2:22), algo que también hacían los epicúreos y los estoicos. Los gnósticos negaban la encarnación, razonando que Dios no pudo haber tomado forma humana porque según ellos todo lo material o físico era malo. Por ello Juan dice que “todo espíritu que no confiesa que Jesucrito ha venido en carne, no es de Dios: y este es el espíritu del anticristo …” (1 Jn. 4:3). Esta es una clara referencia a la creencia gnóstica de que Jesús sólo presentó la apariencia de tener un cuerpo, pero en realidad no lo tuvo.

Corresponde preguntarse, entonces, ¿se referió Juan a Pablo cuando usó la palabra “anticristo”? ¿Negó Pablo alguna vez al Padre y al Hijo (1 Jn. 2:22)? ¿Enseñó Pablo que Jesús no era el Mesías (1 Jn. 2:22)? ¿Que Jesús no tenía un cuerpo? ¿Que tuvo solamente una naturaleza divina? ¿Que no fue humano? Las respuestas a estas preguntas se contestan todas en el plano negativo, por lo tanto Juan no estaba refiriéndose a Pablo en ninguna manera.

Por último, para ser franco, no tengo la menor idea de cómo el 666 de Apocalipsis 13:18, hexakosioi hexekonta hexa, se convierte en SSS, o sea, Salvo Siempre Salvo. Habrá que esperar a que papi Miranda nos revele el secreto. <>

Notas:

1. http://www.creciendoengracia.com/calqueo/2007/Marzo_07_2007.html
2.http://www.creciendoengracia.com/capsulasdegracia/2007/04_revis_EL_ANTICRISTO_febrero2007.htm
3. Ibid.
4. Ibid.
5. Ibid.
6. Ibid.
7. Ibid.
8. Ibid.
9. Ibid.

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*


Hinduismo Desde el Vientre de la Bestia

23 octubre, 2008

Hinduismo
Desde el Vientre de la Bestia

por Pablo Santomauro

Mahatma Gandhi definió las conversiones religiosas del hinduismo al cristianismo como un fraude a la humanidad. “Si yo tuviera el poder de legistar, ciertamente detendría todo proselitismo … Detened todas las conversiones, son el veneno más letal que jamás contaminó la fuente de la verdad” [1].

Este hombre, elevado a la posición de ícono y ejemplo mundial por el anodino y obcecado idealismo del humanismo occidental, hizo más por perpetuar la pobreza, ignorancia, y oscuridad espiritual de las grandes masas de la India que ningún otro personaje en la historia. “Mucha gente vendrá y les dirá que vuestra religión hindú es un error porque no se les permite asistir a una escuela o entrar en el templo. A esto ustedes deben responderles que no intervengan en disputas entre padre e hijo, o entre familiares. Sigan firmes en su religión … ¿por qué debo dejar mi religión? El hinduismo es bueno para mi alma” [2]. Este y muchos otros ataques directos contra el cristianismo fueron plasmados por la pluma de este personaje sombrío que la élite humanista y religiosa de nuestros tiempos ha elevado empecinadamente a la categoría de santo universal, manipulando el registro histórico y ocultando los vergonzosos aspectos de su vida [3].

La hostilidad de Gandhi hacia el cristianismo no fue más que la expresión individualizada de la agresividad inherente de su religión. Las leyes anticonversión aún permanecen en algunas regiones y son en el presente reafirmadas, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal por proteger a las minorías religiosas. En mayo del 2005 se le conmutó la pena de muerte a un hombre culpable de la muerte del misionero australiano Graham Staines y sus hijos. Se le dio en su lugar, cadena perpetua [4]. Esta actitud “indulgente” por parte de las autoridades hacia aquellos que asesinan a cristianos, fue lo que provocó que inmediatamente tres militantes hindúes emboscaran y mataran a dos pastores en los suburbios de Hiderabad, estado de Andhra Pradesh [5].

El presente muestra que los ataques a villas cristianas y líderes de la iglesia son una realidad diaria en la India. En lo que va del 2006, militantes hindúes intentaron quemar vivo a un pastor, una monja católica fue arrestada por proselitismo, un número de iglesias han sido atacadas, militantes hindúes han amenazado al personal y los niños de un orfanato, un pueblo en particular prohibió todas las religiones excepto el hinduísmo, un pastor fue expulsado de su vivienda por no rendir reverencia a un dios hindú, los ataques y las golpizas contra cristianos continúan, y pastores son arrestados y sus casas son demolidas [6]. Otro tipo de persecución es menos conspicuo. Los convertidos al cristianismo son expulsados de sus hogares y familias, así como condenados a la pobreza y el ostracismo [7].

Veamos de aquí en adelante, los aspectos principales de esta religión en la que viven esclavizados millones y millones de seres humanos.

Orígenes del hinduismo

¿Realmente le importa a alguien? ¿Quién quiere saber la historia de esta monstruosidad que presenta hoy su horrendo rostro en la realidad de la India? Hasta hace poco era aceptado que los orígenes del hinduismo se podían trazar hasta una misteriosa raza de europeos llamada Arios, una tribu de piel blanca que invadió y conquistó el norte de la India desde el 1500 hasta el 500 A.C.

Según los eruditos, los Arios trajeron a la región las Vedas, sus escrituras sagradas. Eran adoradores del fuego y es por ello que cremaban a sus muertos en vez de enterrarlos. También inventaron la teoría de la transmigración del alma, en la cual cuando alguien muere no va ni al cielo ni al infierno, sino que la persona vuelve a nacer en otro cuerpo aquí en la tierra. Este cuerpo puede ser animal, vegetal, o humano, dependiendo de si uno fue malo o bueno. Su comportamiento pasado lo alcanzará en esta vida presente debido a la ley del Karma. Usted puede en su próxima vida, terminar siendo un cangrejo, una zanahoria, un arbusto o un ser humano. La más alta reencarnación a la que uno puede aspirar es el nacer siendo un brahmín de piel blanca, los cuales debido a su color son considerados la clase alta.

Todo esto se enseñaba hasta hace un tiempo en los libros de texto como verdad grabada en piedra, cuando en realidad es sólo una hipótesis. Pero resulta que desde 1980 en adelante, la hipótesis fue criticada como un mito creado por los eruditos coloniales para propagar la idea de que cualquier cosa de valor en India debió haber venido de otro lugar. Los críticos promueven otra hipótesis: no existió una invasión de los arios, sino que la cultura aria fue el producto de la evolución de los habitantes de la región. Se le conoce como la hipótesis de la “transformación cultural.”

Entonces, ¿cuáles fueron los orígenes del hinduismo? Lamentamos decirle que nadie sabe cuándo, cómo y dónde comenzó todo este desastre. El huevito Humpty Dumpty se hizo añicos de modo que ni todos los hombres ni caballos del rey pueden pegarlo de nuevo. Aquellos que tienen una base teológica y creen lo que la Biblia dice, y aun aquellos que tienen una vaga noción de la dimensión espiritual, no pueden evitar la idea de que las mismas entrañas del averno son la génesis de este caldo de cultivo infernal llamado hinduismo.

Definición de hinduismo

¿Ha intentado alguna vez definir lo indefinible? Weldon y Ankerberg escriben: “En su más simple definición, el hinduismo puede ser descrito como las creencias y prácticas religiosas de la India. Ser más precisos es difícil por el gran número de prácticas y enseñanzas.” Acto seguido los autores dan varios intentos de definir el hinduismo. Por razones de espacio sólo mencionaremos uno:

Hinduismo es el Camino de la mayoría de la población en la India, un Camino que es una combinación de creencias, ritos, costumbres y prácticas diarias religiosas, muchas de las cuales parecen abiertamente securales pero en muchos casos tienen orígenes y prohibiciones religiosas. El hinduismo es conocido por ser la única de las religiones mayores que no puede ser definida, porque cualquier definición es inadecuada, contradictoria e incompleta [8].

Como vemos, hasta ahora no podemos saber de dónde surgió el hinduismo y tampoco podemos definirlo. A lo sumo, me atrevo a decir que el hinduismo no es una religión, sino un conjunto de religiones, lo que en sí mismo es una definición indefinida, valga la paradoja.

La realidad presente

No es el propósito de este trabajo analizar el hinduismo de una perspectiva filosófica abstracta y hacer un estudio de las doctrinas comunes a los cientos de creencias dentro del hinduismo. Aún un estudio comparativo entre el hinduismo y el cristianismo por sí solo, le daría al lector una falsa perspectiva, y además, la internet está saturada de estas tablas comparativas y refutaciones doctrinales. Para entender la verdadera esencia del hinduismo debemos saber lo que produce en esas sociedades donde es la religión dominante. El hinduismo es mucho más que una lista de dogmas abstractos. Es un programa social que busca organizar una cultura de acuerdo a los conceptos hindús de la transmigración, el karma, las razas y las castas.

El sistema de castas

Si un hombre de casta inferior trata de sentarse en el mismo asiento de un hombre de casta superior, debe de ser marcado a fuego en la cadera y desterrado, o sus nalgas rebanadas.  — Manusmrti 8:281

El sistema de castas está profundamente arraigado en la sociedad india. La casta más baja fue siempre la de los “intocables” (Harijans), que  no coincidentalmente está integrada por la gente de piel oscura. Los intocables fueron considerados por siglos la basura de la sociedad. En 1950 se les cambió el nombre por el de “dalits” (personas oprimidas) y se les otorgaron ciertos derechos y privilegios como, por ejemplo, cierta cuota de posiciones en las instituciones sociales y políticas.

Sin embargo, como casi siempre sucede, estos cambios en la letra no se cristalizan en la realidad diaria y la situación, en lo que tiene que ver con su efecto práctico, continúa igual. La UNESCO reporta que:

En la India, el antiguo sistema de castas sume a millones de personas en una pobreza degradante, en perjuicio de sus derechos más elementales. Cambiar la situación llevará tiempo. Más de 160 millones de individuos, la sexta parte de la población de la India, siguen soportando el peso de un sistema de castas existente desde hace 2.000 años y promulgado por la teología hindú, que encierra a las personas en un rol inmutable determinado por su nacimiento. Aunque el término “intocables” fue abolido en 1950 por la Constitución de la India, los dalits (o personas oprimidas, como se les llama actualmente) siguen estando discriminados. Se les niega el acceso a la propiedad de la tierra, trabajan en condiciones degradantes y son atacados sistemáticamente por la policía y los grupos de defensa de las castas superiores, que disfrutan de la protección del Estado [9].

Nótese que el informe de la UNESCO atribuye esta forma de racismo extrema a la teología hindú. No podemos más que estar de acuerdo con ello. El terrible sistema de castas fue inventado para proteger a los brahmines blancos de contaminar su blancura sagrada con sangre negra. Hasta mediados del siglo pasado, abiertamente, y de ahí en adelante veladamente, las castas superiores se mantienen a distancia de los intocables porque su mera presencia es espiritualmente contaminante. En el hinduismo uno debe vivir y morir dentro de la casta en que nace. Las fronteras están claramente delineadas y a nadie se le permite moverse de una casta a otra, ni por casamiento ni por profesión. Es por ello que es común ver casos de padres y familias enteras ejecutando a adolescentes de diferentes castas que se atreven a tener una relación romántica. Caso y ejemplo: El Times of India reporta que dos amantes adolescentes fueron linchados por sus padres que se oponían a la relación. Los jóvenes fueron sorprendidos en una de sus escapadas y la familia los llevó hacia el techo de una casa donde los colgaron. Nadie en la aldea reportó el salvaje incidente a la policía. El joven pertenecía a la casta superior de los brahmines y ella a una subcasta dentro de la casta shudra [10].

No cabe duda de que el sistema de castas fue una elucubración de las clases superiores como un mecanismo de explotación económica. Aún hoy no se permite que los dalits crucen la línea invisible de contaminación que separa su parte de la aldea de la que ocupan las castas superiores. Sin embargo, una mujer dalit, cuya mera sombra es impura, puede dar masajes a una mujer de casta superior a la que sirve. A su vez, a los hombres de casta superior no les importa violar a las dalits o tener relaciones con prostitutas de categoría inferior, aunque tocarlas por casualidad en la calle constituya un sacrilegio [11]. Vemos aquí la hipocresía detestable de la esencia teológica de los brahmines.

El papel de la reencarnación

El mecanismo de las castas está directamente ligado a la teoría de la transmigración del alma, en la cual el renacimiento determina la casta. El concepto de la reencarnación hindú enseña que la gente, los animales, y aun los dioses y demonios, se reencarnan en un nivel más alto o más bajo según sus méritos en la vida anterior, o sea su karma. Por ejemplo, si usted nació con piel oscura, de padres “intocables”, su presente vida de miseria y pobreza es un castigo por haber sido malo en su vida previa. En otras palabras, usted tiene lo  que se merece.

El pobre, el enfermo, el discapacitado, el de piel oscura, etc., son lo que son por su propia culpa. Merecen sus sufrimientos porque hicieron algo malo en la vida anterior y su karma los alcanzó en el día de hoy. Nosotros no debemos interferir con sus sufrimientos porque si lo hacemos, los condenamos a experimentar sus sufrimientos en la próxima vida. Lo más correcto y noble que podemos hacer es dejarlos a su suerte para que reciban toda la cuota de sufrimientos ahora y las cosas sean mejor en la vida que sigue.

Por otro lado, si usted nació de padres blancos, su vida de riqueza y placer es una recompensa por lo bueno que hizo en la vida anterior. Usted merece ser rico y blanco, se lo ganó. Por estas razones, los blancos no tienen la obligación moral de ayudar a aquellos menos afortunados.

En virtud de la creencia en la ley del karma, que obliga al individuo a seguir reencarnándose, el sistema de discriminación racial en las castas pasó a ser legitimado espiritualmente. Es decir, la explotación, la miseria, la discriminación, en vez de ser causadas por las clases poderosas y dominantes, pasaron a ser la consecuencia de maldades cometidas en la otra vida. Tal creencia reporta obvios beneficios a los explotadores, y sirve asimismo de consuelo a los explotados. Pero también los sume en el pesimismo infernal que caracteriza a esas sociedades aún hoy en día.

Males sociales

Las viudas del Ganges

Los efectos visuales de la más impresionante película de terror palidecen cuando son comparados con los horrores y los monstruos que una sociedad basada en el hinduismo puede producir. La sociedad india es cruel con las viudas, para empezar. Muchas de ellas van a vivir sus últimos días a orillas del Ganges. Creen que muriendo allí el ciclo de nacer, morir y reencarnarse llega a un final, poniendo fin a su tormento. Este momento de liberación es llamado moksha.

La religión hindú les prohíbe volver a casarse, quedando de esa forma a su suerte con escasa educación y sin nadie que las sustente. Las normas sociales bajo las que tienen que vivir son humillantes. Se les hace dormir en el piso, llevar una dieta de vegetales sin sal ni condimentos que excluye ajos y cebollas, vestirse austéramente y sin maquillaje, y mantenerse alejadas de celebraciones sociales y bodas. Todas estas restricciones tienen como objetivo el suprimir los deseos sexuales de la viuda para que no sea tentada a traicionar al difunto marido. Cuando es niña se le enseña que cuando se casa, su marido es Dios. Ella tiene que postrarse y tocar los pies de su marido en actitud de respeto. Cuando él muere, la pobre viuda queda desprotegida y sin saber qué hacer o dónde ir. Estas viudas que llegan a las orillas del Ganges vienen huyendo del duro trato que se les da en las áreas rurales para caer, en muchos casos, en manos de hombres que posando como hombres sagrados las explotan sexualmente. [12]

El Ganges es una madre mitológica cuyas aguas purifican el alma y pueden sanar el cuerpo enfermo. Es una diosa que conecta el cielo con la tierra. Sólo aquellos que mueren en sus aguas o son rociados con ellas pueden obtener absoluta salvación y no volver a renacer. Es por ello que miles de peregrinos hindúes se juntan a sus orillas y se introducen en sus aguas repugnantes contaminadas por las cloacas y partes de cuerpos cremados flotando río abajo. Dante mismo no pudo imaginar esta situación digna de la mente creativa de Satanás.

¡Viudas a la hoguera! El sistema Sati

Siendo originariamente adoradores del fuego, los hindúes desarrollaron la macabra práctica de quemar vivas a las viudas en la misma pira funeraria con sus maridos. Si la viuda no saltaba al fuego voluntariamente, era generalmente empujada por la horda que se aglomeraba para verla morir entre las llamas. Esta práctica (Sati, o Suti) fue norma común hasta que los británicos la declararon ilegal. Sin embargo, quedó tan arraigada en la idiosincracia hindú que continúa siendo practicada en aquellos lugares donde las fuerzas del orden no pueden controlar cada instancia. Si bien en algunos casos las mujeres se cremaban vivas basadas en la doctrina de la reencarnación creyendo que estarían casadas con el mismo hombre en las vidas subsiguientes, las mujeres, en general, era forzadas a cometer Sati. Si recorremos el mundo de las noticias nunca va a faltar información de casos en que las viudas son quemadas en la misma pira del difunto marido, ya sea por su propia voluntad o empujadas por sus propios hijos en ocasiones (los que heredan la propiedad de los padres inmediatamente). Esta clase de monstruosidad sólo puede ser perpetrada por individuos despojados de todo valor moral por una religión esencialmente purulenta. ¡Cuán grande la diferencia con la compasión hacia las viudas demostrada y expresada por Cristo y los autores del Nuevo Testamento!

Devadasis, las prostitutas del templo

A la edad de 12 años ciertas niñas son llevadas a los templos por sus padres, quienes les dicen que la ceremonia nupcial Devadasi es sólo un ritual religioso dedicado a un dios hindú. Pronto aprenden la verdad cuando comienzan la tarea de complacer no sólo los pervertidos deseos sexuales de los sacerdotes y gurús, sino también de incontables clientes. Muchas terminan contrayendo VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). World Vision asiste en el presente a un grupo de ex-devadasis que aconseja y ayuda a conseguir empleos a aquellas devadasis que quieran cambiar su estilo de vida
[13].  Esta práctica comenzó en el siglo sexto de nuestra era y a pesar de ser ilegal en el presente, continúa clandestinamente. Organizaciones humanitarias reportan que alrededor de 5000 prostitutas o devadasis ingresan a los templos anualmente [14].

En algunos casos no menos dramáticos, niños o niñas son dedicados a los dioses hindúes entre los cinco y siete años de edad. Allí, las pobres criaturas son desfloradas por el sacerdote hindú y luego vendidas al mejor postor, generalmente un individuo acaudalado que usa el niño/a como concubina. Cuando las víctimas pierden la frescura de su juventud, son expulsadas de las casas y terminan generalmente practicando la prostitución. Si bien esta horrenda forma de esclavitud pareció declinar a partir de la primera mitad del siglo veinte (gracias a los británicos), ha vuelto a resurgir en los estados de Karnataka y Andhra Pradesh [15].

Sacrificio de niños

Otro ejemplo de la inherente naturaleza e inspiración demónica del hinduismo fue el sacrificio de niños a los dioses-animales tal como el cocodrilo sagrado, común entre los hindúes hasta que la práctica fue abolida por los ingleses. A pesar de ello, las agencias de noticias siguen reportando frecuentes sacrificios de niños en las zonas rurales de la India. Siguiendo el consejo de los sacerdotes del templo, los aldeanos continúan la práctica por diferentes motivos. La muerte de un niño puede apaciguar a los dioses, sanar una enfermedad, conseguir el amor de alguien, o traer una vida mejor a los que realizan el sacrificio, en muchos casos mutilando a la víctima aun estando viva
[16]. Muchos de estos macabros rituales no son reportados por la policía de las villas porque las autoridades no quieren traer mala reputación a sus provincias o estados. Si bien muchos de los perpetradores son encarcelados, muchos otros permanecen indetectados.

El aumento reciente de sacrificios de infantes se atribuye a la proliferación del tantrismo, una amalgama de prácticas místicas que surgió del hinduismo. El tantrismo tiene también adherentes entre los budistas y musulmanes, y en el occidente se le asocia con técnicas sexuales y de yoga. En la India existen millones de seguidores. Los monjes tántricos son consultados en todo, desde problemas maritales hasta malestares intestinales [17].

Feminicidio infantil

Hace 12 años un artículo en el periódico The Los Angeles Times capturó mi atención. Se titulaba Dahlburg, donde matar niñas bebés no es gran pecado, y se trataba del alto porcentaje de niñas que en las regiones rurales de la India son asesinadas por los padres al nacer
[18]. Se me hizo curioso que un periódico que siempre estuvo a favor del aborto en los EEUU denunciara el asesinato de niñas en otro país. Dejando la paradoja de lado, digamos que la triste realidad de la India es que las niñas son asesinadas por su propios padres no bien salen del vientre. La masacre sólo ocurre en las comunidades hindúes. ¿La razón? Las hijas mujeres son muy costosas. Por lo pronto, la familia de la novia debe entregar a la familia del novio una dote elevadísima cuando se produce el casamiento. Se calcula que el monto sobrepasa los 35,000 dólares. Esta cifra es prohibitiva para los pobres. Se han reportado casos en los que la familia no ha podido completar la dote necesaria por las mujeres entregadas en matrimonio, y esto resulta en el asesinato de las pobres mujeres [19]. Pero ésta no es la enfermedad, sino sólo un síntoma. La enfermedad se llama hinduismo.

Si bien el gobierno trata de impedir el holocausto, los recursos y el personal necesario para combatir la barbarie no son suficientes. En algunos lugares, las autoridades han abierto centros casa-cunas a los efectos de que los padres entreguen a la bebé en lugar de matarla para que el gobierno se haga cargo de ella. Nunca olvidaré la imagen vívida que dejó en mi mente un documental de televisión donde mujeres sin alma protestaban contra esta medida del gobierno. Una de ellas exclamó a viva voz: ¡Preferimos entregar nuestras hijas a la diosa de la muerte (Kali) antes que al gobierno! Esta es la cultura de muerte que algunos en occidente parecen admirar.

Pornografía santificada

Si hay una religión que abre las puertas a la inmoralidad sin freno, ese es el hinduismo. Lingam y Yoni  son los nombres de los órganos sexuales masculino y femenino respectivamente. Teniendo en cuenta que los hindúes pueden adorar cualquier cosa, incluidos los órganos sexuales, es sabido que algunos padres nombran a sus hijos Shiva Lingam y Rama Lingam (miembros masculinos de Shiva y Rama). En ciertos lugares como Karnataka, los dioses requieren que los hombres y las mujeres oren juntos y desnudos
[20].

El Kamasutra es otra tradición legendaria originada en el brahminismo. Consiste de un catálogo de instrucciones de cómo realizar el coito. Algunas de las posturas son tan complicadas que solamente son posibles si una o más personas actúan como asistentes [21].

Los Rishis (sacerdotes) fueron creados, según los libros sagrados hindúes, cuando Brahman hizo arreglos para casar a Shiva con la diosa Parvati. Cuando ambos danzaban alrededor del fuego de acuerdo al ritual hindú, Shiva contempló los muslos de Parvati y eyaculó su semen en el fuego, y así nacieron los Rishis (sacerdotes) [22]. Estos dioses hindúes son el producto de la mente degenerada y corrupta del diablo mismo.

En muchos templos hindúes existen esculturas representado hombres teniendo sexo no únicamente con mujeres, sino también con vacas. ¿No que las vacas son sagradas? ¡Señores, más respeto para las vacas, por favor! No las asalten sexualmente.

El turista que viaja por India tiene la oportunidad, si su conciencia no está cauterizada, de horrorizarse al presenciar el arte en las paredes que muestran sodomía, sexo con niños (pedofilia), orgías y bestialismo de la más horrenda clase. Todo esto es parte de la filosofía central del hinduismo.

La pobreza causada por la religión

Si usted es un adepto de la Nueva Era o piensa que la superstición del oriente puede traer beneficio a su espíritu y balance a su vida, le aconsejamos visitar India. Una vez allí, le recomendamos visitar uno de los tantos templos donde las ratas son adoradas. Tendrá la oportunidad de ver como los roedores son alimentados ritualísticamente por los devotos, quizá tenga la fortuna de ser testigo de un alumbramiento entre los cientos de miles de ratas pululando el templo, y tendrá la oportunidad de tomar fotos o videograbar. Por favor, tenga cuidado de no pisarlas a medida que usted se desplaza por el templo con los pies descalzos (debe quitarse el calzado para entrar) y procure no molestarse cuando los animalitos sagrados ni se mueven cuando lo ven venir, ya que están habituados a los humanos. Es usted el que tiene que maniobrar al desplazarse alrededor de ellos. Pero esto es lo menos que usted puede hacer por un animal tan venerado. Recuerde que la rata es el ministro de obras viales de Ganesha, el dios elefante. Como la rata tiene la habilidad de penetrar y llegar hasta los rincones menos accesibles, ella siempre acompaña al dios con rostro de paquidermo, cuyo tamaño es un poco inconveniente para pasar por el ojo de una cerradura. La rata simboliza la habilidad de Ganesha de salvar todo obstáculo
[23].

Como la rata es sagrada, en la India no se toman medidas sanitarias a los efectos de eliminarlas. Con ello, las posibilidades de plagas desvastadoras son más altas que en otras sociedades, como bien lo demuestra la historia de la India. El carácter sagrado del roedor y la creencia en la reencarnación (no matemos la rata porque puede ser el tío Yogananda que murió el mes pasado), han contribuido sustancialmente al hambre endémica de la India.

Desde 1954 en adelante, los EEUU han enviado millones de toneladas de alimentos a la India – al gobierno de la India. Las ratas han consumido más de la mitad de los alimentos en los muelles y las bodegas. La cantidad de alimentos y granos consumidos por las ratas en un solo año puede ser comparada con la cantidad que un tren de 3000 millas (5000 kilómetros aprox.) de largo puede transportar [24].

Otro factor contribuyente a la miseria rampante es la posición especial que sustenta la vaca en la sociedad india, una figura matriarcal de cualidades gentiles que representa, irónicamente, la abundancia y la “santidad” de la vida. Este último concepto es la noción deformada de que todo lo que tiene vida es sagrado, incluyendo las plagas que consumen sus cultivos y causan epidemias entre la población. Basados en la filosofía del hinduismo, los hindúes no comen carne vacuna, agravando aun las condiciones miserables de la nación. La imagen de las vacas rondando por las calles de los tugurios, los niños buscando rescatar algo de comer en los basurales, y las vacas empujando a los niños a un lado para poder comer ellas, es como una postal tétrica en mi mente cada vez que pienso en la región. Creo que el Ministerio de Turismo de la India nunca me daría trabajo.

El punto es que el hambre impera en las grandes masas mientras que las ratas y las vacas comen tanta comida como para alimentar a toda Asia, y los templos hindúes guardan una vasta fortuna en oro, rubíes, safiros y otras piedras preciosas en sus estatuas, las cuales son adoradas como ídolos. La pobreza en el mundo tiene relación directa con la biocosmovisión de las religiones opuestas a la Biblia, como el budismo, el hinduismo y el islam. El fatalismo, la reencarnación, la idea de que los problemas y tragedias se deben a los actos de una vida anterior, la cosmovisión que conceptualiza al hombre a merced de fuerzas exteriores, espíritus, dioses de todas clases y colores, engrillando la gente con superstición y temores, paralizan el progreso de los pueblos.

Costumbres repugnantes que reflejan una condición espiritual

(Continúa)

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*

Nota: Este Escrito continúa aquí: Costumbres que reflejan una condición espiritual.


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