¿Es el cristianismo una imitación de las religiones paganas?

11 mayo, 2009

¿Es el cristianismo una imitación de las religiones paganas?

por Pablo Santomauro

¿Ha usted escuchado o leído los reclamos de los críticos acusando al cristianismo de ser una copia de las religiones paganas de la antigüedad? ¡Por supuesto que sí! A menos que recién haya llegado de Marte. La novela de Dan Brown, el Código Da Vinci, publicada en el año 2003, si de algo sirvió, fue para compilar en un libro todas las hipótesis sobre el tema, y en muchos casos fueron compactas en una sola página. Es por ello que voy a usar un pasaje de la novela a los efectos de refutar estas patrañas que son fácilmente aceptadas por el ignorante de la calle en el día de hoy. Los reclamos son totalmente obsoletos y ya han sido sepultados por la erudición tanto secular como cristiana hace mucho tiempo, pero como los disparates son repetidos hasta el cansancio y la memoria universal es anoréxica, nos vemos en la necesidad de volver sobre ellos a los efectos de capacitar a los cristianos a tratar con este tipo de argumentos.

En el capítulo 55 de la novela encontramos que un personaje del Código Da Vinci, un supuesto historiador, Leigh Teabing, acusa al cristianismo de ser una copia carbónica de las religiones paganas. Veamos sus palabras:

“Constantino el Grande … era pagano. En el año 325 decidió unificar Roma bajo una sola religión: el cristianismo. Constantino era muy buen empresario. Veía que el cristianismo estaba en expansión y, simplemente, apostó por un caballo ganador. Los historiadores siguen maravillándose de su capacidad para convertir a la nueva religión a unos paganos adoradores del sol. Con la incorporación de símbolos paganos, fechas y rituales a la creciente tradición cristiana, creó una especie de religión híbrida que pudiera ser aceptada por las dos partes. Los vestigios de la religión pagana en la simbología cristiana son innegables. Los discos solares de los egipcios se convirtieron en las coronillas de los santos católicos. Los pictogramas de Isis amamantando a su hijo Horus, concebido de manera milagrosa, fueron el modelo de nuestras modernas imágenes de la Virgen María amamantando al niño Jesús. Y prácticamente todos los elementos del ritual católico, la mitra, el altar, la doxología y la comunión, el acto de “comerse a Dios”, se tomaron de ritos mistéricos de anteriores religiones paganas … Nada en el cristianismo es original. El Dios precristiano Mitras, llamado “hijo de Dios y Luz del Mundo”, nació el veinticinco de diciembre, fue enterrado en una tumba excavada en la roca y resucitó al tercer día. Por cierto, el veinticinco de diciembre también es el cumpleaños de Osiris, de Adonis y de Dionisos. Al recién nacido Krishna le regalaron oro, incienso y mirra. Hasta el día del Señor de los cristianos es una idea que tomaron prestada de los paganos … los cristianos respetaban el sabath de los judíos, el sábado, pero Constantino lo modificó para que coincidiera con el día de la veneración pagana al sol. Hasta nuestros días, la mayoría de feligreses acude a la iglesia los domingos sin saber que están allí para rendir su tributo semanal al dios pagano del sol”  (CDV, pp. 288-89).

Leyendo esto vinieron a mi mente ramalazos de la literatura producida hasta el hastío por grupos como la Iglesia Adventista del Séptimo Día y los Testigos de Jehová, estos últimos una secta pseudocristiana y los primeros, un grupo cristiano aberrante. Dan Brown no tuvo que ir muy lejos para encontrar este tipo de argumentos. La similitud en símbolos puede ser interpretada como una copia, y quizá lo haya sido. En ese caso, no se trató de pedir prestado sino de una victoria ideológica. El apologista J P. Holding señala acertadamente que lo primero que tenemos que notar en este argumento es que el préstamo de simbología no ocurre en la época del cristianismo primitivo del primer siglo, sino del cristianismo en el tercer y cuarto siglo [1]. Esto por sí solo hace que el argumento de Dan Brown sea un anacronismo.

J.P. Holding plantea, también, que no fue en realidad una copia o un pedir prestado, sino más bien un tipo de campaña publicitaria, para usar un término moderno. La deidad pagana Mitras era representada dando muerte a un toro mientras lo montaba. La iglesia creó una escena similar con Sansón dando muerte a un león. Mitras lanzó flechas que se inscrustaron en la roca de donde brotó agua, la iglesia cambió eso por una escena donde Moisés hace que el agua fluya de la piedra de Horeb.

¿Por qué lo hicieron? En esos tiempos el arte era, por lo regular, de carácter imitativo. La gente de la época pensaba en términos de probabilidades o de verificación de las experiencias previas. La imitación era una forma de expresar superioridad, más o menos dentro de estos parámetros: “Mitras no fue un héroe real, Sansón sí lo fue. Ignorad a Mitras”. O puesto de otra forma: “Esta religión pagana usaba una mitra como símbolo de poder. Bueno, nosotros tenemos el poder real, por lo tanto, reclamamos la mitra para nosotros”. Note el lector que el préstamo se limitó sólo al simbolismo, o sea, lo ritualístico y el arte, pero nunca comprendió la ideología [2].

En lo que tiene que ver con simbolismos religiosos siempre vamos a encontrar similitudes en todas las religiones del mundo. El sol siempre será el sol. A veces representa al dios egipcio, pero también puede representar a Cristo, el “Sol de justicia” (Malaquías 4:2). La diferencia está en que el primero es un dios pagano, falso, y el segundo es Dios Hijo, el Dios verdadero. Yo insisto en que imitar una expresión artística o una simbología, así como tomar una práctica cultural  aun con contenido religioso ofensivo, y redimirla para el cristianismo, redefinirla y darle un nuevo significado, es bíblico. Hay un ejemplo en la Biblia. La circuncisión era practicada por los egipcios antes se ser usada por los judíos. Era una práctica cultural con connotaciones religiosas. Dios capturó la práctica si se quiere, la invistió con otro significado y la transformó en un rito religioso por medio del cual Abraham adoró al Creador. Hoy en día, cuando manejamos el concepto de la circuncisión no lo conectamos con el antiguo Egipto, sino que le asociamos con el pacto sagrado de Dios con el pueblo de Israel porque Dios puso nueva información dentro del contenedor.

Ahora volvamos a la mención que hace Dan Brown de Mitras, el dios pagano que aparentemente fue llamado hijo de Dios y Luz del Mundo, nació un 25 de diciembre, murió, fue sepultado en una tumba excavada en la roca y resucitó al tercer día. Usted nunca ha escuchado esto antes, ni yo tampoco. Uno tendría que agradecer a Dan Brown porque de no haber sido por él nunca lo hubiéramos sabido. Es más, los expertos en la religión mitraísta tampoco saben nada. Todo es un cuento para hacer dormir a los niños. Mitras nunca fue llamado hijo de Dios ni Luz del Mundo [3]. De acuerdo con la religión del mitraísmo, Mitras sí nació un 25 de diciembre, pero esto es absolutamente irrelevante con respecto a Jesús ya que: 1) El Nuevo Testamento nunca asocia a Jesús con el 25 de diciembre; y 2) Cuando la iglesia cristiana decide celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre lo hace en directa confrontación con la fiesta pagana de Saturnalia en Roma, no porque Jesús haya nacido el 25 de diciembre.

¿Murió Mitras, fue sepultado en una roca y resucitó al tercer día? No. El erudito mitraísta Richard Gordon, expresa claramente que “no hay muerte en Mitras” [4], lo que indica que tampoco hay entierro ni resurrección en la historia de Mitras. Se trata de otra falsedad, nada más. ¿Le regalaron oro, incienso y mirra al recién nacido Krishna? Uno puede buscar en los escritos sagrados hindúes por este episodio y no lo encontrará.

Sirve a estas alturas, puntualizar que la táctica de acusar al cristianismo de heredar cosas de las religiones paganas es algo que ya está en desuso por parte de los críticos que se consideran serios en cuanto a su trabajo investigativo. La insistencia en el tema no es un recurso aislado, no es una piedra encontrada a la orilla del camino, sino que es el fundamento sobre el cual edifican algunos que afirman que Jesucristo nunca existió. Esto por sí solo ya los desprestigia y los denuncia como individuos deshonestos, o de lo contrario, lunáticos rabiosos con sus correspondientes helicópteros negros persiguiéndoles. Académicos cristianos y ateos, ambos se ponen de acuerdo cuando se trata de refutar los argumentos manejados en la dupla “conexión pagana — inexistencia de Cristo”. La mayoría de estos argumentos no tienen base histórica ninguna más que algunos escritos de los siglos 18 y 19 por parte de especialistas en rumores, algo así como los precursores de los periódicos formato tabloid que se venden hoy en los supermercados.

Estas ideas encuentran su más reciente expresión (o repetición) en libros como The Christ Conspiracy (1999) y Suns of God: Krishna, Buddha and Christ Unveiled (2004), por Acharya S. (verdadero nombre: D. Murdock). Tratando de establecer las analogías de la historia de Jesús con las mitologías paganas, Murdock dice que la venida de Osiris fue anunciada a tres hombres sabios; las tres estrellas Mintaka, Anilam y Alnitak en el cinturón de Orion, apuntaban directamente a la estrella de Osiris en el oriente, Sirius, marcando su nacimiento. Lamentablemente, ningún erudito en la materia conoce nada de los tres hombres sabios. Por otra parte, ¿recuerda el lector las palabras de Leigh Teabing al principio de este artículo acerca de la comunión? Teabing la describe como el “acto de comerse a Dios”, una referencia exclusiva a la doctrina católica de la Transustanciación. No siendo católico y entendiendo que esta doctrina no tiene base bíblica, me siento impulsado de todas maneras, a realizar una refutación de las palabras de Teabing. ¿Saben de dónde toma Teabing la analogía? De una idea presentada  en el libro ya mencionado, The Christ Conspiracy, donde se afirma que la carne de Osiris era comida en forma de obleas de trigo, la “planta de Verdad”.  Otra vez, ningún académico jamás ha escuchado esto. Es por estas absurdidades que Robert Price, profesor de teología (no cristiano) y promotor él mismo de la hipótesis del mito de Cristo, al comentar sobre el libro de Murdock, expresa:

“‘The Christ Conspiracy’ es una bolsa revuelta de excentricidades (mayormente recicladas). Algunas vale la pena considerarlas, la gran mayoría son peligrosamente endebles, y muchas radicalmente lunáticas. Si usted tiene el tiempo, es divertido clasificarlas. Pero nadie que tenga dudas de que el cristianismo tradicional está basado en verdades sólidas querrá recomendar este libro, y mucho menos apoyarse en él para justificar sus propias dudas.” [5]

Aquí lo tenemos, palabras de un individuo que sostiene que Cristo nunca existió, pero tiene la decencia, dentro de su propia burbuja ilusoria, de denunciar las falsedades de Murdock y pares. Dan Brown ha tenido mucho más éxito en difundir las mismas falsedades. Lo ha hecho con una novela y cuenta con la ventaja de que para la masas ignorantes, la fuerza de una historia siempre impacta más que la verdad misma, por algo Jesucristo enseñó en parábolas.

Por último, la afirmación de Brown que aduce que los cristianos cambiaron el día sábado por el domingo viene de las tolderías adventistas y otros grupos sabatistas. Es por ello que cuando los adventistas publican artículos refutando el Código Da Vinci, jamás mencionan el tema porque ellos piensan igual que Brown al respecto. Podrán diferir con Brown en lo que toca a la deidad de Jesucristo y la infalibilidad de la Biblia, pero cuando llegan al tema del día de adoración se dan la manito con Dan Brown. Ambos, Dan Brown y los sabatistas, ignoran olímpicamente el peso de la evidencia masiva que muestra que los cristianos adoraron en domingo desde el principio. Una simple recorrida por los caminos de la internet mostrará algunas citas de los primeros siglos:

La Epístola de Bernabé (100 D.C.)–”Por lo tanto, también nosotros guardamos el octavo día con mucho gozo, es el día en que Jesús resucitó de la muerte.”

La Epístola de Ignacio (107 D.C.)–”Y después de observar el sábado, que todo amigo de Cristo guarde el día del Señor como festivo, el día de resurrección, el día más especial entre todos los días. Los que antes se ocupaban de las cosas viejas han llegado a novedad de confianza, ya no más guardando los sábados, sino viviendo conforme al día del Señor, del cual depende nuestra vida como resucitada a través de Él.”

Justino Mártir (145 D.C.)–”Pero el domingo es el día en que todos nosotros celebramos nuestra asamblea común, porque es el primer día de la semana y Jesucristo, nuestro Salvador, en ese mismo día resucitó de la muerte.”

Tertuliano (200 D.C.)–”Nosotros dedicamos el domingo al regocijo. Guardamos el día de la resurrección de nuestro Señor, dejando a un lado nuestros negocios mundanales.”

Irenaeus (155-202 D.C.)–”El misterio de la resurrección del Señor no puede ser celebrado en otro día que en el día del Señor…”

Cipriano (250 D.C.)–”El octavo día, quiere decir, el primer día después del sábado, y día del Señor.”

La Constitución Apostólica (250 D.C.)–”En el día de la resurrección del Señor, el día del Señor, se reúnen sin falla, dándole acción de gracias a Dios y alabándole por sus misericordias que les ha dado por medio del Señor Jesucristo.”

Anatolio (270 D.C.) –”Nuestro honor es para la resurrección del Señor que sucedió en el día del Señor y que nos guía a celebrarlo.”

Victoriano (300 D.C.) –”En el día del Señor partimos el pan, para no aparentar guardar cualquier sábado con los judíos, el cual Cristo mismo, el Señor del sábado, abolió.”

Pedro, Obispo de Alejandría (306 D.C.)–”Pero celebramos el día del Señor como un dia de gozo, porque en éste, Cristo resucitó.”

Los padres de la Iglesia del segundo y tercer siglo estaban prácticamente en unanimidad con respecto al día de reposo. Con algunas diferencias de opiniones respecto a su significado, todos estaban de acuerdo en que no tenía jurisdicción sobre los cristianos. Ignacio, obispo de Antioquía y discípulo del apóstol Juan, dijo en el segundo siglo: “No seáis engañados por doctrinas extrañas ni por fábulas. Porque si aún vivimos de acuerdo a la ley judía, estamos admitiendo que no hemos recibido la Gracia.” Y continúa diciendo: “Aquellos que hemos tomado posesión de una nueva esperanza, ya no observamos el sábado.” (The Ante-Nicene Fathers, Vol. I, pp. 62, 63). La evidencia histórica mostrando que el domingo fue el día de adoración cristiano desde el comienzo es aplastante.

Concluimos, entonces, que el cristianismo no fue una imitación de ninguna mistero-religión pagana ni derivó enseñanza, ritual o simbología alguna de ellas. Por el contrario, el advenimiento del cristianismo socavó el paganismo existente hasta desmoronarlo completamente, con sus dioses, sus templos, su inmoralidad y sus prácticas. El cristianismo no fue influenciado por ninguna religión pagana ni por ninguna filosofía griega. Si algo influenció a alguien, ése fue el mensaje de Cristo en boca de los primeros cristianos, quienes influenciaron a los seguidores de las religiones paganas de forma que miles y miles abandonaron sus ídolos para seguir a Cristo. Es por ello que el apóstol Pablo escribe en su carta a los Tesalonicenses: “Porque ellos mismos [otros cristianos] cuentan … cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tes. 1:9). <>

Notas

1] J. P. Holding, Not InDavincible, A Review and Critique of The DaVinci Code

http://www.tektonics.org/af/davincicrude.htm

2] Ibid.

3} Ver J. P. Holding, “Mighty Mithraic Madness,” http://www.tektonics.org/copycat/mithra.html

4] Richard Gordon, Image and Value in the Greco-Roman World (Variorum, 1996,), 96. Cit. J. P. Holding, Not InDavincible, A Review and Critique of The DaVinci Code

5] http://www.robertmprice.mindvendor.com/rev_murdock.htm

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


¿Pueden los sacerdotes católicos perdonar pecados?

5 mayo, 2009

¿Pueden los sacerdotes católicos perdonar pecados?

por Pablo Santomauro

La iglesia católica enseña que si bien solamente Dios puede perdonar pecados, le ha placido a Dios hacerlo por medio de la Iglesia Católica [Catecismo, 1441,1445]. En consecuencia, es responsabilidad del sacerdote juzgar al pecador. El “Padre” debe hacer varias preguntas antes de establecer la seriedad del pecado y la culpabilidad de la persona, para luego discernir si el pecador está verdaderamente arrepentido y decidido a no repetir el pecado. Basado en estos datos y su criterio, el sacerdote decide si perdonar o  no perdonar al pecador. En la práctica, el sacerdote ni siquiera le da vueltas al asunto y termina siempre perdonando al individuo y la farsa llega a su fin.

El pasaje bíblico que la Iglesia Católica usa para apoyar esta doctrina es Juan 20:23, en las palabras de Jesús mismo:

…habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

La Iglesia de Roma enseña que estas palabras del Señor dan a los sacerdotes el poder para juzgar y perdonar a los cristianos que han caído en pecado. ¿Es este verso correctamente interpretado por la Iglesia Católica? No. Como Warren Wiersbe dice, “Juan 20:23 jamás puede ser interpretado como que Jesús le dio a un grupo selecto de gente el poder de perdonar pecados y permitir que la gente entre en el cielo. No existe una élite espiritual para tratar con los pecados del mundo”. Estas son las razones:

1) Sólo Dios puede perdonar pecados. El perdonar pecados es parte de la naturaleza o esencia de Dios, un atributo incomunicable, tan incomunicable como lo es su Deidad. Sólo Dios conoce el corazón y puede saber a ciencia cierta quién se arrepiente genuinamente.

2) Ni aun Dios puede perdonar pecados arbitrariamente. El perdón de los pecados se da sólo por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Aun en el Antiguo Testamento la persona era perdonada como un adelanto (a crédito) por la futura obra de Jesús, su vida y su muerte. De ésto se deduce que para que una persona pueda ser perdonada por Dios, la persona debe “estar en Cristo” – haber nacido de nuevo – y ésto sólo lo puede saber Dios en última instancia. Por lo tanto, ningún hombre puede tener la autoridad para perdonar pecados, debido a su naturaleza finita y pecaminosa.

3) El erudito del idioma griego, Julius Mantey, estableció ya hace algunos años la fuerte posibilidad de que el texto de Juan 20:23 haya sido alterado para justificar la absolución sacerdotal. La traducción del griego original debió rendirse en la última parte: “les han sido retenidos [los pecados]”, en lugar de ………. Mantey agrega que el texto indica que los apóstoles y el resto de los discípulos presentes (Lc. 24:46-48 – pasaje paralelo) deben tratar como perdonados sólo a los que han sido perdonados por Dios [1]. En otras palabras, no debemos andar por ahí llamando “hermano” a cualquiera.

 Otros puntos que pueden ser de peso para demostrar que la interpretación católica es forzada:

  1. A través del Antiguo Testamento vemos que tanto David (Sal 32:5), como Nehemías (Neh. 1:4-11), Daniel (Dn. 9:3-19) y Esdras (Esd. 9:3-19) confesaron su pecado directamente a Dios. No hubo un sacerdote, ni un ritual ni un sacramento de por medio. Sólo hubo hombres quebrantados confesando frente a su Creador. Cuando llegamos al Nuevo Testamento vemos que los cristianos también podemos venir directamente a Dios a confesar nuestros pecados (He. 4:16; 1 Jn. 1:9; 2:1,2). Los confesionarios son un desperdicio de madera.
  2. Una preguntas interesantes para nuestros amigos católicos serían: ¿Cómo es posible que un cura juzgue a un individuo desconocido o anónimo (al que ni siquiera puede ver con claridad) basado en una conversación de unos pocos minutos? ¿Cómo puede un hombre discernir el corazón de otro hombre y medir la seriedad de su pecado, su grado de culpabiliad y la profundidad de su arrepentimiento, y luego asignar la reparación necesaria para satisfacer la justicia divina? ¿Quién es el único que puede perdonar perdonar pecados (Mr. 2:7)? [2]
  3. Lo más aberrante de todo este sistema católico-romano es la negación total de la suficiencia del sacrificio de Cristo en la cruz. Según el Catecismo Católico, luego de ser perdonado el pecador debe cumplir con las penitencias que le impone el confesor. Actos de penitencia como rezos especiales, ayunos, auto-privación, dar dinero a los pobres, etc., son asignados al feligrés [Catecismo, 1460]. Algunos católicos participan en actos extremos como auto-flagelación, el uso de ropas que causan dolor, cadenas con púas, caminar de rodillas hacia una capilla o iglesia, y dormir en un piso de piedra. La Biblia, por el contrario, enseña que Cristo satisfizo completa y perfectamente la pena de todos nuestros pecados en la cruz (1 Jn. 2:2). La idea católica de la confesión y penitencia es equivalente a decir que la sangre de Cristo es insuficiente y que Dios requiere más de nosotros, lo que por ende convierte a la persona en su propio salvador, al menos en parte.

 

Terminamos mencionando otro aspecto lamentable del sacramento de la penitencia. ¿Cuál es la impresión del pecador una vez que confiesa un pecado serio y el sacerdote le dice que puede hacer expiación simplemente con unos pocos Ave Marías y Padre Nuestros? El pecador puede llegar a la conclusión que pecar contra Dios no es una ofensa grave. <>

 

Referencias:

 

1)      Evidence that the Perfect Tense in John 20:23 and Matthew 16:19 is mistranslated,  Julius Mantey, Journal of the Evangelical Theological Society, Vol. 16, No. 3, Summer  1973, pp 129-138.

2)      James  G. McCarthy, The Gospel According to Rome, pp 82-83.

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


¿Fue la Trinidad derivada de la filosofía griega?

27 abril, 2009

¿Fue la Trinidad derivada de la filosofía griega?

por Pablo Santomauro

Los antitrinitarios al unísono contestan positivamente a la pregunta de nuestro título. La cansina crítica consiste en afirmar que el cristianismo, en su forma incipiente, fue influenciado y corrompido por la cultura y filososofía griega predominante en el mundo mediterráneo desde los tiempos de la campaña de Alejandro el Magno, en el siglo cuarto antes de Cristo. Específicamente, la doctrina de la Trinidad y la Deidad de Cristo son rechazadas y denunciadas como antibíblicas y se dice que fueron introducidas al cristianismo por medio de la influencia de la filosofía helenística, particularmente las ideas de Platón. El libro en línea ”Un Dios Falso Llamado Trinidad”, de Julio César Clavijo, escrito desde la perspectiva sectaria de los pentecostales unicitarios no es la excepción. Las acusaciones básicas de Clavijo en los capítulos 2 y 3 son:

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¿Conducen todas las religiones a Dios?

15 abril, 2009

¿Conducen todas las religiones a Dios? 

Una perspectiva cristiana.
Pablo Santomauro

¿Ha escuchado alguna vez, “En realidad no importa qué religión usted profese ya que todas adoran al mismo Dios”? Es muy común escuchar este planteamiento de parte de personas que dicen ser de amplio criterio y comprensivas. Ellos aducen que las diferentes religiones adoran al mismo Dios aunque le conciban en forma diferente y le llamen con diferente nombre. El pluralismo religioso que predomina en los EEUU promueve el mismo concepto. Luego del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001, se lanzó una convocatoria a las personas de todas las religiones para realizar un día nacional de oración. Durante ese tiempo fuimos testigos de diferentes actos religiosos donde era común ver juntos a rabinos, pastores, liberales, curas, imans y muhlas, monjes budistas y figuras religiosas hindúes, todos orando al “mismo Dios” tomados de la manito y cantando “Cumbayá”, si me permiten el sarcasmo. El mismo criterio se siguió durante la inauguración presidencial de Obama.

Esta corriente de pensamiento presupone que a Dios en realidad no le interesa como le conciban o le llamen. ¿Será esto así? Amigo lector, si su nombre propio y su individualidad son importantes para un ser humano, ¿por qué aplicamos para Dios un criterio diferente del que aplicamos para nosotros? ¿Acaso suponemos que al verdadero Dios no le interesa como la gente lo identifique, lo describa o le llame? Quizá no hemos pensado que si los seres humanos somos meticulosos en extremo con respecto a nuestra identidad y a lo que queremos comunicar, el Dios que nos creó a Su imagen, conforme a Su semejanza, por deducción lógica también lo es.

La verdad es que Dios no puede ser llamado Jehová, Allah, Khrisna, Brahma o Gran Espíritu al mismo tiempo. Todos estos nombres implican diferentes religiones y conceptos de Dios absolutamente contradictorios entre sí. Lo mismo puede decirse de las corrientes de pensamiento orientales como el hinduísmo o el Zen budismo, las cuales definen a Dios como si fuera el universo. El panteísmo no puede ser reconciliado con el Dios personal de la Biblia.

Ezequiel 39:25 dice que Dios es celoso por su Santo Nombre. Hablando proféticamente, Dios mismo anuncia un tiempo en que todas las naciones “sabrán que [su] nombre es Jehová” (Jer.16:21). Corresponde señalar que bíblicamente los conceptos de “nombre” y de “ser” están ligados íntimamente. Decir “confiar en su nombre” es equivalente a decir “confiar en Dios.”

Aquellos que promueven la idea de un Dios multifacético y con varios seudónimos denigran el carácter santo del Creador, rebajándolo a la categoría de un mero engañador.

Algunos argumentan que si bien Dios se reveló de una sola forma, fue la naturaleza limitada del hombre la que produjo los diferentes conceptos acerca de él. Pero este argumento también es absurdo, ya que implícitamente está diciendo que Dios es incapaz de comunicarse con claridad, lo que indicaría de que estamos tratando con un Dios deficiente y limitado.

Lo cierto es que Dios se reveló con claridad y precisión en la persona de Jesucristo (Jn. 1:14; 1 Jn. 1:1-2; He. 1:3; 2 P. 1:16). Su vida sin pecado, sus milagros nunca duplicados y su resurrección, son testimonio indestructible de su amor y realidad. La creación da también testimonio de Dios (Sal. 8:3; 14:1; 19:1; Ro. 1:20). Cientos de profecías cumplidas al pie de la letra en la persona de Cristo y en la historia del mundo, son también parte de la evidencia masiva que Dios comunicó por medio de Su Palabra.

Sólo hay una Verdad, el Evangelio de Cristo. Es esta verdad la que debemos pregonar por todo el mundo a medida que el Espíritu Santo abre puertas (Mt. 28:19), no importa qué clase de religión predomine en las diferentes regiones. Ciertamente son religiones falsas, llegará un tiempo en que ya no existirán. El profeta Jeremías dijo: “Oh Jehová …. a tí vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” (Jer. 16:19).

En cuanto a aquellos que dicen que todas las religiones son iguales (y por lo general no practican ninguna), darían la impresión de estar usando un cliché con la esperanza de no tener que enfrentarse un día con un Dios que les pedirá cuentas de sus vidas. Mejor lo diluyen como quien diluye una pastilla en el agua, y terminan con un Dios dividido, distribuído, sin personalidad propia, y por sobre todo, no tan real. ¡Cuidado! Hebreos 11:6 dice que “es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”, en otras palabras, que Dios es real.

La crítica más común hacia los cristianos es que nos consideramos dueños de la verdad. Esta crítica es injusta y revela un prejuicio contra el cristianismo. Todas las religiones reclaman ser la religión verdadera. Un musulmán es musulmán porque piensa que el islam es la religión verdadera. Hasta los humanistas piensan que tienen la verdad. Entonces, ¿por qué criticar al cristiano solamente? ¿Detectamos un poco de hipocresía y un marcado anticristianismo en la crítica? Yo pienso que sí.

¿Obtendrán salvación los hombres sin Jesús? ¿Acaso Jesús no dijo que él era el UNICO camino, y la verdad, y la vida, y que ninguno puede venir al Padre sino por él? Jesús estaba diciendo la verdad, o de lo contrario mintió. Lo mismo dijeron Pedro (Hch. 4:12) y Pablo (Ro. 10: 9-15).

La verdad es que las religiones del mundo no son el resultado de la búsqueda de Dios por parte del hombre, sino el intento del hombre de escapar de Dios (Ro. 3:11). La gente crea falsos dioses y falsas religiones para esconderse del Creador (Ro. 1: 18-25). Su adoración no va dirigida a Dios, sino a los demonios (1 Co. 10:20).

Otra cosa que debe quedar bien en claro es que toda la humanidad se encuentra en un estado de pecado y culpa, y está bajo la ira de Dios (Ro. 3:23) y Dios no le debe la salvación a nadie (Ro. 4:1-5). El seguiría siendo PERFECTAMENTE JUSTO si permitiera que todos fueran al infierno debido a sus pecados. Es sólo por gracia y misericordia que alguien puede ser salvo.

Si alguien nos pregunta si el cristianismo es la única religión verdadera, podemos contestar: “¡Sí! Y dé gracias a Dios que así es, porque de lo contrario no habría salvación”. <>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del hermano Pablo Santomauro*


El destino eterno de los cristianos

28 marzo, 2009

Por Pablo Santomauro

Preguntas recibidas

El destino eterno de los cristianos

Estimado hermano:
Mis preguntas son: ¿Qué pasa después de la muerte? ¿Los cristianos van al cielo? ¿Cómo es el cielo? y ¿qué de la nueva Jerusalén? Dios va a restaurar la tierra, y los animales dejarán de ser salvajes. ¿Es ésta una indicación de que la eternidad será en la tierra restaurada por Dios? ¿O va a haber comunicación entre el cielo y la tierra y estaremos en el cielo y podremos venir a la tierra?

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¿Fueron censurados de la Biblia los pasajes que enseñaban la reencarnación?

20 marzo, 2009

¿Fueron censurados de la Biblia los pasajes
que enseñaban la reencarnación?

 

por Pablo Santomauro

 

Se argumenta de parte de los creyentes en la reencarnación que la Biblia originalmente enseñaba la doctrina, pero grupos de intereses dentro de la Iglesia eliminaron los pasajes que enseñaban la reencarnación como una verdad. La popular profetisa del Movimiento de la Nueva Era, Shirley MacLaine, promueve esta posición. En su libro Out on a Limb (p. 234), registra los siguientes comentarios de un espíritu o entidad llamado John, quien habla a través del medium/canalizador Kevin Ryerson:

            ”La teoría de la reencarnación es propuesta en la Biblia, pero las interpretaciones al respecto fueron eliminadas durante un Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica en Constantinopla, alrededor del 553 d.C, llamado el Concilio de Nicea. Los participantes del concilio votaron para censurar aquellas doctrinas de la Biblia a los efectos de solidificar el control de la Iglesia.”

Declaraciones como ésta son capaces de hacerme creer en la reencarnación, ya que tanta ignorancia no puede ser acumulada por una persona en una sola vida. Las fechas y las sedes de los concilios han sido confundidos. El concilio de Nicea se llevó a cabo en el 325 D.C., no en el 553. En el concilio de Nicea no se discutió la doctrina de la reencarnación, sino que se consideraron las doctrinas herejes de Arrio de Alejandría en cuanto a la persona de Jesucristo.

El concilio del año 553 fue el 5to. concilio de la Iglesia. Tomó lugar en Constantinopla y se convocó para relajar las tensiones creadas cien años antes en el concilio de Calcedonia. En este concilio (553 D.C.) se repudió la doctrina de Orígenes en cuanto a la preexistencia del alma. Esta doctrina, a pesar de no ser bíblica, no tenía nada que ver con el ciclo kármico de la reencarnación. Origen mismo rechazó la teoría de la reencarnación.

Además, existe un gran número de manuscritos del Antiguo y Nuevo Testamento que datan de cientos de años antes de este concilio de la iglesia, ¡y éstos tampoco mencionan la reencarnación!  No hay prácticamente ninguna diferencia entre los manuscritos producidos antes y después del concilio del sexto siglo.

El libro The Antinicean Fathers, vol. 10, páginas 474-75, en referencia a los manuscritos Bodmer y Chester Beatty, fechados entre el 200 y 225 D.C., el códice Vaticanus (325-350) y el códice sinaítico (340), cita entre otras cosas, lo siguiente:

“El dogma de la transmigración, el cual es foráneo a la Iglesia de Dios, no fue transmitido por los apóstoles ni en ningún lugar de la Escritura.”

Sumado a esto, si los Padres de la Iglesia hubieran decidido extirpar la doctrina de la reencarnación de la Biblia, ciertamente hubieran quitado la mención que hace Jesucristo de Juan el Bautista (pasaje que tratamos en otro breve artículo), donde Jesús dice que Juan era el Elías “que había de venir”, y que sería el pasaje más “fuertecito” que pueden citar. También hubieran eliminado los demás pasajes que en la  superficie parecen implicar o inferir la reencarnación. Sin embargo, ni los tocaron.

Gregorio de Nissa, uno de los escritores cristianos más ingeniosos del siglo cuarto, en los escritos que él titula Las fabulosas Doctrinas de los Paganos, escribe:

                  “Ellos nos dicen que uno de sus iluminados dijo que, siendo una y la misma persona, nació como un hombre, luego tomó forma de mujer, y luego voló como los pájaros, y luego creció como un arbusto, y tuvo la vida de un ser acuático. Y el que dijo estas cosas acerca de él mismo, no estuvo, a mi juicio, muy lejos de la verdad. Porque tales doctrinas que dicen que el alma pasa por tantos cambios, son apropiadas para la charlatenería de las ranas y los cuervos, la estupidez de los peces, y las insensibilidad de los árboles”. (The Making of Man, 28:3 [379 D.C.])

Conclusión: Ni la Biblia menciona la reencarnación, ni Cristo ni sus discípulos hablaron de ella, ni los Padres de la Iglesia la enseñaron. <>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


Definiendo e identificando a una secta

17 marzo, 2009

Definiendo e identificando a una secta

por Pablo Santomauro

A nadie le agrada que por sus creencias y prácticas religiosas le llamen “sectario”, ni que el grupo al que pertenece sea catalogado como secta. En nuestra cultura, el término “secta” ha tomado una connotación negativa a raíz de las tragedias que han ocurrido en grupos tales como Heaven’s Gate (Puerta del Cielo), los Branch Davidians (Los Davidianos / Waco-Texas) y otras sectas no muy conocidas que han recibido amplia cobertura en los medios de comunicación. ¿Qué es una secta? y ¿cómo la podemos identificar? En este breve perspectiva trataremos de contestar ambas interrogantes.

Considerando que no existe una definición estándar o universal de secta, y que puede haber tantas definiciones como especialistas en la materia, nos parece a bien poner a consideración nuestras definiciones basadas en nuestra observación a través del tiempo. A nuestro entender, existen dos definiciones de la palabra “secta”:

1) La definición psicológica o conductual
2) La definición teológica.

Definición psicológica o conductual

La definición psicológica o conductual se enfoca en las áreas de abuso psicológico y de comportamiento. Esta establece que:

Una secta es una organización religiosa o semi religiosa en la cual sus miembros son controlados completamente por un individuo o una organización.

Esta definición es normalmente utilizada por los medios seculares de comunicación. Este tipo de grupo es regularmente manipulador y demanda lealtad y sumisión total de parte de sus miembros. En algunos casos, los miembros son despojados por completo de su personalidad, voluntad, autoestima e integridad.  Pierden la capacidad de tomar decisiones por su propia cuenta, llegando a ser incapaces de hacer nada sin la autorización de su líder.

Cómo identificar una secta desde la perspectiva psicológica o conductual

He aquí algunas características de una secta relacionadas con su aspecto comportamental:

Ø Líderazgo autoritario centralizado en una persona o pequeño grupo de individuos.

Ø Disciplina rigurosa y/o expulsión de todo aquel que no demuestra obediencia total al líder o a las reglas del grupo.

Ø No se permite cuestionar las interpretaciones del líder o del liderazgo.

Ø Hay poco interés en que los miembros se desarrollen intelectualmente.

Ø Los miembros son desalentados respecto a procurar cualquier tipo de educación elevada, mientras que son bombardeados con literatura del grupo.

Ø Los miembros son desafiados a abandonar o a descuidar sus familias, recordándoles que “deben poner a Dios primero”.

Ø El grupo proclama tener “la verdad”, basado en una nueva revelación o visión.

Ejemplos de este tipo de grupo son: Los Hare Krishna (secta del Hinduísmo), los Branch Davidians o “davidianos” (David Koresh), Heaven’s Gate o “Puerta del Cielo”, La Familia (ex- Niños de Dios), The People’s Temple (Jim Jones) y la secta Moon, en cierta medida. Algunos grupos dentro de esta categoría también son llamados sectas extremas o sectas de la muerte, por las tragedias que han causado.

Definición Teológica

La definición teológica se enfoca en las creencias doctrinales del grupo y es normalmente utilizada en círculos evangélicos. Esta declara que:

Una secta es cualquier organización religiosa o semi-religiosa que reclama ser cristiana o ser compatible con el cristianismo, mas niega una o más de las doctrinas fundamentales del cristianismo histórico.

Por doctrinas fundamentales (centrales o esenciales) entendemos la doctrina de la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Salvación sólo por gracia a través de la fe en Cristo Jesús, la Resurrección corporal de Jesucristo y la autoridad suprema de la Biblia.

Cómo identificar una secta desde la perspectiva teológica

¿Niega el grupo u organización una o más de las doctrinas esenciales del cristianismo?

Ø Trinidad
Ø Deidad de Jesucristo
Ø Salvación por gracia a través de la fe en Cristo Jesús
Ø Resurrección corporal de Jesucristo
Ø Autoridad suprema de la Biblia

Si la respuesta es afirmativa, usted pertenece o está frente a una secta, según la definición teológica desde la perspectiva teológica y doctrinal.

Ejemplos: Testigos de Jehová, Iglesia de los Santos de los Ultimos Días (mormones), Ciencia Cristiana, la Luz del Mundo, Pentecostales Unicitarios (Sólo Jesús), Creciendo en Gracia, Mita (Puerto Rico), La Iglesia Internacional de Cristo (Boston), La Iglesia Local (Witness Lee- Living Stream Ministries), los Branhamitas (William Marrion Branham), La Piedra Angular (William Soto Santiago), Cristadelfos, Unitarios Socinianos, etc.

IMPORTANTE: En algunos casos, la línea de demarcación que separa lo que es una secta desde el punto de vista teológico y sociológico/conductual es muy tenue. Existen sectas que tienen características pertenecientes a ambas definiciones. Ilustración: Los Testigos de Jehová son una secta primordialmente teológica, niegan prácticamente todas las esenciales del cristianismo y al mismo tiempo prohiben las transfusiones de sangre, no celebran los cumpleaños, no saludan la bandera, y no ingresan al ejército. Todo esto afecta el desempeño del miembro dentro de la sociedad, por lo tanto podemos decir que los Testigos son en parte una secta desde la perspectiva psicológica.

Grupos o movimientos aberrantes o controversiales

En el Centro de Investigaciones Religiosas somos conscientes de que en la actualidad existen grupos que no niegan ninguna de las doctrinas esenciales del cristianismo, mas sin embargo exhiben claramente algunas de las características mencionadas en la perspectiva psicológica o conductual de una secta. Por lo tanto, para evitar confusión hemos tenido el cuidado de no catalogar a tales grupos como sectas. El nombre que le asignamos a tales grupos es: “Grupo Cristiano Aberrante” o “Movimiento Cristiano Controversial”.

Definición de Grupo Cristiano Aberrante

Un Grupo Cristiano Aberrante es un grupo o movimiento que no niega las doctrinas esenciales del cristianismo, sin embargo, pone un énfasis exagerado en puntos doctrinales secundarios y prácticas que nunca han sido enseñadas por el cristianismo histórico.

Estos grupos también pueden, en ocasiones, exhibir por parte de su liderazgo una tendencia manipuladora en diversos aspectos, entre ellos, la exigencia de lealtad y sumisión total de parte de sus miembros.

Ejemplos: La Iglesia Universal del Reino De Dios (originaria de Brasil), el Movimiento de la Fe o Confesión Positiva (Cadena TBN siendo su mayor exponente), Los Adventistas del Séptimo Día, el Elim de Guatemala y sus ramificaciones, Gene Edwards y su movimiento de iglesias en las casas, el G12 (Misión Carismática Internacional), los diversos movimientos dirigidos por individuos que se hacen llamar apóstoles en Latinoamérica, etc.

Recomendación
Por último, queremos recomendar a nuestros hermanos que sean cuidadosos en cuanto a llamar “secta” a cualquier grupo con el cual disentimos doctrinalmente en aspectos secundarios, periféricos o no esenciales. Ejemplos de estas doctrinas y prácticas de carácter secundario son: el bautismo en agua, las diferentes posiciones escatológicas (aunque algunas pueden ser heréticas), la continuidad o perpetuidad de los dones espirituales, el debate calvinista-arminiano, etc.

La Biblia en ninguna parte declara que para mantener la unidad cristiana debemos entender cada versículo de la Biblia de la misma manera. Por el contrario, nos dice que vamos a tener desacuerdos entre los cristianos en algunas cosas, pero tales deben ser manejados con gracia, amor y aceptación, sin dividirnos (Ro. 14:1,13).

Creer en las doctrinas esenciales del cristianismo es lo que establece una base para la unidad y el compañerismo. No debemos permitir que doctrinas secundarias nos dividan.

Nosotros creemos que la existencia de denominaciones es un aspecto saludable del cuerpo de Cristo, especialmente porque evita la concentración de poder en pocas manos. Se ha dicho que el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente, y la historia es testigo de esta realidad. <>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


La Reencarnación: ¿Es Bíblica?

14 marzo, 2009

La Reencarnación: ¿Es Bíblica?

por Pablo Santomauro

El actor Richard Gere desea obtener la “liberación final” que ofrecen sus creencias en la reencarnación. Pero si no puede lograrla luego de esta vida, preferiría reencarnar de nuevo. Eso sí, preferentemente en un cuerpo humano, para seguir aprendiendo [1]. Sylvester Stallone cree que fue una vez un simio que vivió en las selvas guatemaltecas y Shirley MacLaine sabe que en el pasado fue una prostituta que terminó decapitada [2]. Otros personajes de Hollywood que creen en la reencarnación son Steven Seagal, que sigue el budismo tibetano, Billy Boyd, el actor escocés que hizo el personaje del hobbit Pippin en Lord Of The Rings (El Señor del los Anillos), John Travolta y Tom Cruise, estos dos últimos en el contexto de la Cienciología, pero reencarnación al fin.

La reencarnación, según las religiones de oriente como el hinduísmo y el budismo, es básicamente la creencia de que nuestra alma o “esencia” después de la muerte es transferida o inyectada en otro cuerpo al momento del nacimiento. Esto se repite por tiempo indefinido (millones de años quizá) hasta que el alma termina de pagar todas sus malas acciones. Es entonces cuando se alcanza la perfección, el alma deja de existir como individualidad y se integra con el universo mismo, o puesto de otra forma, se hace uno en perfecta unión con lo Divino.

Muchos dicen que La Biblia es compatible con la reencarnación hasta el punto de que algunos pasajes la enseñan. ¿Es cierto esto? La respuesta es un categórico NO. En verdad,  la doctrina contradice de plano la Escritura.

La reencarnación promueve la idea de que el individuo puede alcanzar la salvación por sí mismo por medio de un sistema de obras y rectitud moral. La Palabra de Dios nos dice: “[Dios] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia” (Tit. 3:5). No hay nada que nosotros podamos hacer para salvarnos, es sólo la gracia de Dios la que nos extiende el regalo de la salvación (Ef. 2:8-9).

La idea de la reencarnación es especialmente atractiva para aquellos que conscientemente o no, evitan la irremediable verdad de que un día tendrán que rendir cuentas personalmente ante un Dios soberano del porqué rechazaron la oferta de salvación que él  proveyó por medio de la muerte de Cristo en la cruz.

El peligro de creer en la reencarnación es que la persona llega a pensar que tiene varias oportunidades para ir mejorando en sus vidas venideras. La Biblia dice por el contrario, “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Co. 6: 2)

Hebreos 9:27 dice que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Segunda de Pedro 2: 9 expresa: “Sabe el Señor librar de tentación  a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio”. En otras palabras, sólo hay una muerte por cliente, no hay boleto de ida y vuelta.

En el capítulo 9 de Romanos, Pablo, hablando de la soberanía electiva de Dios en cuanto a los hijos de Isaac, Jacob y Esaú, hace un comentario muy interesante que indirectamente milita contra la idea de la reencarnación: “Pues no habían aún nacido [Jacob y Esaú], ni habían hecho aún ni bien ni mal.” (Ro. 9:11). Esto es importante porque la doctrina de la reencarnación indica por deducción que si una persona nace es porque el alma aún debe pagar por acciones erróneas del pasado, sin embargo Pablo dice que antes de nacer, ni Jacob ni Esaú habían hecho ningún mal ni bien. Esto, desde el punto de vista bíblico, aniquila la teoría de la reencarnación.

Solamente Cristo puede “quitar el pecado del mundo” (Jn. 1:29). Fue Su nacimiento y Su muerte las que tienen relevancia en la vida del creyente. El estado de perfección no se alcanza con un sistema ficticio de reciclaje del alma, sino poniendo nuestra confianza en la obra completa de Jesucristo en la cruz. Hebreos 10:14 dice que “con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”. La Escritura nos dice, además, que el estar ausentes del cuerpo es estar presentes al Señor (2 Co. 5:8). La esperanza del cristiano no está en reencarnación del alma sino en la resurrección del cuerpo (1 Co. 15:42-55).

En la reencarnación, nuestro futuro definitivo sería finalizar el ciclo de morir y volver a nacer para escapar totalmente de la existencia humana. En la Biblia, nuestro futuro definitivo es vivir como seres humanos resucitados, glorificados e inmortales.

La reencarnación no puede ser asimilada a la cosmovisión cristiana. Es definitivamente incompatible con el cristianismo bíblico. <>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


¿Prueba Juan 17:3 que Jesucristo no es Dios?

5 marzo, 2009

¿Prueba Juan 17:3 que Jesucristo no es Dios?

por Pablo Santomauro

Recientemente un amable hermano nos ha consultado respecto a Juan 17:3. Su e-mail decía:

Juan 17:3. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Según los testigos de Jehová el adquirir conocimiento da como resultado vida eterna. ¿Cómo explico al testigo de Jehová este pasaje? Espero su respuesta.

Respuesta:

Cuando el Testigo de Jehová (TDJ en adelante) nos dice que “adquirir conocimiento da como resultado la vida eterna”, en realidad está diciendo que debemos reconocer que Jesucristo no es Dios.

Este versículo en ninguna manera puede ser usado para negar la Deidad de Cristo, o en su defecto, la Trinidad. Si acaso Juan 17:3 prueba algo es que el Hijo no es el Padre, y que estamos frente a dos personas distintas tal como la doctrina de la Trinidad lo enseña. A los efectos de contestar al TDJ, es importante señalar que Jesucristo es también llamado el verdadero Dios y la vida eterna:

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”. (1 Juan 5:20)

Siguiendo el mismo razonamiento de los TDJ tendríamos que deducir a partir del verso de arriba que el Padre no es Dios. El hecho de que al Padre se le llama el Dios verdadero en Juan 17:3 y el Hijo es llamado verdadero Dios en 1 Juan 5:20 es prueba de que ambos son Dios. A ambos se les llama “el verdadero”. Jesucristo también es llamado “el Verdadero” en Apocalipsis 3:7.

La cosa aun se complica más para los TDJ cuando tenemos en cuenta que ellos creen que Jesucristo es “un dios”. Leamos Juan 1:1 tal como es presentado por la Traducción del Nuevo Mundo (la Biblia oficial de los TDJ):

En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios (subrayado nuestro)

Comparando este verso con Juan 17:3, corresponde preguntarle al TDJ qué clase de “dios” es Jesucristo, ¿verdadero o falso? Si contestan “verdadero” se estarían contradiciendo ya que para ellos el único Dios verdadero es el Padre. Si contestan falso estarían negando su propia versión de Juan 1:1. Es en este tipo de disyuntivas donde toda la teología de la Watchtower o Torre del Vigía muestra su incongruencia asombrosa.

El contraste que Jesús presenta en Juan 17:3 no es entre él y el Padre, sino entre el verdadero Dios y los falsos dioses o ídolos. Lo mismo hace Juan en 1 Juan 5:20, el pasaje paralelo. ¿Cómo sabemos? Porque el siguiente verso, 1 Juan 5:21, dice: “Hijitos, guardaos de los ídolos”. Si Juan 17:3 excluye a Jesús de la Deidad, como afirman los TDJ, esto convertiría a Jesús en un ídolo, algo que los TDJ no están dispuestos a afirmar.

Muchos otros argumentos podrían usarse para probar que Juan 17:3 no dice, ni directa ni indirectamente, que Jesús no es Dios (no comparte los mismos atributos y naturaleza divina con el Padre), pero pienso que lo explicado es suficiente por ahora. <>
*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


Jesús oró al Padre ¿Significa esto que él no es Dios?

2 marzo, 2009

 

por Pablo Santomauro

Desde el campo unicitario (o modalista) siempre surgen preguntas y argumentos con la finalidad de negar la Trinidad, o sea, la existencia de tres personas en la Deidad.

A modo de introducción, por si acaso el lector no está compenetrado con la doctrina modalista, digamos que los pentecostales unicitarios enseñan que Dios es absolutamente uno en valor numérico. Jesús es ese Dios y no existe una pluralidad de personas en Dios. [1]

Pensando que de alguna forma refutan el concepto de tres personas en un Dios, reclaman que Dios no es una persona (ni mucho menos tres). Este rechazo está basado en la falsa noción de que el término “persona” es aplicable sólo a seres humanos. Es por ello que Jesús, en su modalidad encarnada, sí es una persona según los unicitarios. [2]

Confrontados con la realidad de que Jesús en varias ocasiones oró al Padre, los pentecostales unicitarios insisten que ello no es evidencia de que existe más de una persona en la Deidad. Prefieren distorsionar el sentido natural de los pasajes diciendo que la naturaleza humana de Cristo oró a su naturaleza divina. Lo mismo hacen cuando se trata de los pasajes que describen al Padre y el Hijo amándose entre ellos. El resultado final de tales elucubraciones los mete en un callejón sin salida porque lo que realmente proponen es, en el análisis final, un Cristo que se ora a sí mismo. Por una detallada refutación de este argumento modalista, se puede ver nuestro artículo Las Oraciones de Cristo “explicadas” por los Unicitarios.

En el precario arsenal de argumentos modalistas, existe otro relacionado también con las oraciones de Jesucristo. El objetivo de éste es apuntalar el argumento previo, i.e., que cuando Cristo oró lo hizo desde su naturaleza humana. David Bernard, de la Iglesia Pentecostal Unida, escribe:

“¿Cómo puede Dios orar y seguir siendo Dios? Por definición, Dios en Su omnipotencia no tiene necesidad de orar, y en Su unicidad no tiene a quien orar. Si las oraciones de Jesús prueban que hay dos personas en la Deidad, entonces una     de esas personas es subordinada a la otra y por lo tanto no es totalmente o verdaderamente Dios”. [3]

Este argumento de Bernard ha sido prestado del campo arriano. Padece de varias debilidades. Primero, se comete la falacia del monigote de paja cuando se implica en la pregunta inicial que los trinitarios enseñamos que Jesús es sólo Dios. Esta equivale a mal representar la posición contraria, o sea presentar una versión debilitada de lo que el oponente cree con la finalidad de poder refutarla más fácilmente.

Los trinitarios no creemos que Jesús es sólo Dios, sino que fue totalmente Dios y totalmente hombre, dos naturalezas en una persona. Como humano exhibió limitaciones autoimpuestas. La Deidad veló ciertos atributos divinos pero sin dejar de ser Deidad en ningún momento. Durante su estadía en la tierra se subordinó totalmente al Padre. Como humano es lógico que orara al Padre, que no supiera algunas cosas, que dependiera del Padre para muchas cosas. Esto es prueba de que Jesucristo fue totalmente humano (conservando plenamente su Deidad) — eso es lo que enseña la doctrina de la Trinidad.  Es también una maravillosa prueba de que como humano, pudo pagar por nuestros pecados al morir en la cruz.

Segundo, la falacia de categoría también está presente en el argumento. Bernard ignora o no entiende la diferencia entre la Trinidad Ontológica y la Trinidad Económica. En la primera, también llamada “trascendente”, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son considerados como UNO en naturaleza, esencia o ser. Son co-iguales, co-omni, co-gloriosos, etc.

La segunda, la Trinidad Económica, describe al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo funcionando juntos para lograr un objetivo tal como la Creación, la Providencia o la Salvación. Cuando hablamos de la Trinidad “soteriológica”, por ejemplo, estamos hablando de las tres personas actuando o funcionando juntas como UNA para traer salvación a los pecadores. También se le conoce como la Trinidad “inmanente”.

Cuando la Trinidad está obrando para lograr algo, las tres personas dividen sus roles y responsabilidades. Aquí es donde entra en juego la subordinación. El Hijo y el Espíritu se subordinan al Padre cuando actúan juntos para traer salvación. El Padre es el que envía, y el Hijo y el Espíritu son los enviados a hacer Su voluntad en la tierra.

Subordinación en el contexto económico de la Trinidad no presenta ningún problema para los trinitarios. El Padre es mayor que el Hijo en virtud de su rol de Enviador, mientras que Jesucristo es el Enviado. Que el Padre sea mayor en rango no implica lógicamente que sea mejor en naturaleza.

El argumento de que si una persona está subordinada a otra en la Trinidad, entonces esa persona es menos que Dios, es un claro indicio del paupérrimo entendimiento bíblico de los unicitarios, combinado con su pobre comprensión de lo que enseña la doctrina de la Trinidad.

El hecho de que Jesucristo esté sometido al Padre (aun hoy lo está) no quiere decir que es inferior en naturaleza. Cuando pensamos así rechazamos la clara enseñanza de la Escritura y dejamos ver de parte nuestra una actitud errónea con respecto a lo que es autoridad y sujeción.

Suponemos que porque alguien está por encima debe ser mejor en algún sentido. Pero las tres personas de la Trinidad evidentemente no piensan de esa forma. Cada una de las tres se deleita en glorificar a las otras. El Hijo quiere ser glorificado por el Padre para poder traer más gloria al Padre (Jn. 17:1).  El Espíritu Santo vino con el solo y específico propósito de glorificar al Hijo (Jn. 16:14). El Padre exalta a Jesús delante del mundo y le da un nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2: 9-11), y esto a su vez trae gloria al Padre ["para gloria de Dios Padre"].

No hay competencia por gloria entre las personas de la Trinidad. Por el contrario, están trabajando siempre arduamente a fin de darse gloria entre ellos. <>

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Notas:

1] David K. Bernard, The Oneness of God, pp.321-322.

2] Ibid, pp.257-258,287.

3] http://ourworld.compuserve.com/homepages/pentecostal/One-Ch8.htm

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*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


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