Una de las características excitantes de “Star Trek” era el rayo
transportador. Este rayo desintegraba a la persona al nivel molecular y
luego la volvía a materializar en un lugar remoto. Ésto le permitía al
capitán Kirk y su tripulación dejar la nave Enterprise, y en un momento,
encontrarse en nuevos y extraños mundos. Tan futurístico como ésto pueda
sonar, el viaje relámpago se menciona en el libro de Los Hechos. Se nos dice
que después que Felipe cumplió su misión de compartir a Cristo con un eunuco
etíope y bautizarle, que “…el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el
eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.”[Hechos 8:39, VRV] No se
nos dice como fue ésto, sino que “…Felipe se encontró en Azoto; y pasando,
anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.”
[Hechos 8:40, VRV] La traducción “New Living” dice que fue ‘arrebatado’ por
el Espíritu Santo, mientras que la “English Standard” dice que fue ‘llevado’
por el Espíritu Santo. Ambas dan la idea de transporte inmediato y
sobrenatural asistido por el Espíritu de Dios. A razón de ésto, Felipe se
encontró a sí mismo en un lugar diferente, y exactamente en medio de la
perfecta voluntad de Dios. Como Felipe pudo reconocer ésto como la voluntad
de Dios para él de compartir a Cristo en aquella ciudad, no perdió un
instante en hacerlo. Ahora bien, aunque hoy no seamos físicamente
transportados a distintos lugares por el Espíritu, él nos guía a lugares y
situaciones que nos dan la oportunidad de llevar a cabo la perfecta voluntad
de Dios para nuestra vida. Como Felipe, sin embargo, debemos “aterrizar”
allí, es decir, debemos determinar que donde nos encontramos ha sido por
obra del Espíritu, y luego continuar adelante llevando a cabo la voluntad de
Dios para nuestra vida. Una manera de determinar si es el Espíritu quien nos
ha estado dirigiendo en ésto, es si nosotros no tuvimos nada que ver en
ello. Cuando son del Espíritu Santo, las cosas caen en su sitio, y las
puertas se abren de por sí. Muchas veces esta es la manera de Dios de
arrancarnos de nuestro egocentrismo y ponernos en su perfecta voluntad.
(Traducida por Julia Barbeito)
Para una iglesia en crecimiento,
John Brito
Co-Pastor de la mejor iglesia del sur de California
