Cantares 2:16 dice: “Mi amado es mio, y yo suya.” Este versículo habla de
exclusividad. El deseo innato de una relación exclusiva es uno que Dios ha
puesto dentro de todos nosotros. Piénsalo. Los novios y novias se ofenden
grandemente y rompen a causa de la infidelidad. ¡ No puedes permitir que tu
chica ande por ahí besando a otro! Y esta necesidad de exclusividad sólo se
intensifica en el matrimonio. Buscamos fidelidad. Hay algo maravilloso al
saber que la relación que tenemos con nuestro/a esposo/a, o novia, o novio
es una que otros no pueden compartir. Eso nos permite abrirnos a ellos de
una manera que no sería posible de otro modo. Bueno, ya que Dios ha puesto
esa necesidad de exclusividad dentro de nosotros, sabemos instintivamente
que la infidelidad es incorrecta. Esta es la manera de que Dios se vale para
decirnos que en cuanto a nuestra relación con El, El se niega a
compartirnos. Debe ser exclusiva. Así que vive para Dios exclusivamente hoy.
Ten la seguridad de que tú eres de Él, y Él es tuyo! (Traducida por Julia
Barbeito)
Para una iglesia en crecimiento,
John Brito
Co-Pastor de la mejor iglesia del sur de California
Iglesia Iberoamerica de las Asambleas de Dios
2805 Belgrave Ave.
Huntington Park, CA. 90255
