Por pastor Daniel Brito
El día de mañana, es el más importante para el Cristianismo, porque toda nuestra fe en el Cristo que entregó Su Vida como El Cordero de Dios, se sostiene por Su Resurrección de entre los muertos. Ningún fundador de religión o secta, ha resucitado, excepto nuestro SEÑOR JESUCRISTO. La razón es que nuestro Salvador es verdaderamente Dios, y Rey de Reyes.
Analicemos algunas evidencias sobre Su Resurrección:
- Los Evangelios la narran con toda seguridad (Mat. 28:1-15; Mar. 16:1-8; Lucas 24:1-49; Juan 20: 1-31; 21:1-25).
- El apóstol Pablo menciona a 500 testigos oculares que habían presenciado ver al Cristo Resucitado, y que en su tiempo, todavía muchos Vivían (1 Cor. 15:1-7; Hechos 1:1-9).
- Con toda seguridad sabemos que la Resurrección del Cristo no fue evidenciada por una sola persona como ha sido con otras religiones, que afirmaron haber sido los únicos en recibir la “supuesta” revelación de parte de Dios o de un ángel. En el caso de JESUCRISTO, toda su vida desde su encarnación y Ministerio, hizo milagros y señales delante de miles de personas, dejando pruebas de Su origen Divino.
- Podemos decir lo mismo de Su muerte en la cruz, la cual fue evidenciada por tantas personas que lo vieron entregar Su vida y morir crucificado en la cruz, para luego Resucitar de entre los muertos, habiendo sido visto por cientos de personas a las que Él mismo se les apareció, dejando un rastro de evidencias.
Con Su Resurrección de entre los muertos, JESUCRISTO nos dejó a todos una promesa, y es que nosotros también un día vamos a resucitar de entre los muertos. Entonces se cumplirá la Palabra del SEÑOR en 1 Corintios 15:53-55:
«Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad.54 Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.» 55 «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» -NVI.
Así que hermanos, alabemos y celebremos la victoria de nuestro Salvador en la Cruz, y Su Resurrección de entre los muertos, en la Iglesia, con los hermanos, en la casa, y en todo lugar.
Que Dios les bendiga.
*Este escrito fue publicado por primera vez, el 24 de Marzo, 2008.