Poniendo la fe en Jesús y no en las circunstancias.

9 febrero, 2009

joel-ruizPor: Joel Ruiz

Tema: Poniendo la fe en Jesús y no en las circunstancias.

Texto: Juan 5:1-9

«Algún tiempo después, se celebraba una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.2 Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco pórticos, cuyo nombre en arameo es Betzatá. 3 En esos pórticos se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.5 Entre ellos se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho años.6 Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:

-¿Quieres quedar sano?

7 -Señor -respondió-, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua, y cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.

8 -Levántate, recoge tu camilla y anda -le contestó Jesús.

9 Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. Pero ese día era sábado.»*

Hay aquí en estos nueve versos una cantidad de cosas que pueden ser representativas de circunstancias en nuestras vidas, tales como; el hecho de saber que hay un estanque al que podemos acudir siempre en momentos de necesidad, un ángel al cual por su rapidez no podríamos alcanzar y que desgraciadamente no hay favor que podamos obtener de él. El estaque y el ángel fueron los recursos inalcanzables para aquel pobre paralitico de obtener alguna cosa mejor para su vida. Lo es así para nosotros siempre que ponemos nuestra Mirada en los recursos equivocados. Fue hasta que el verdadero ayudador del paralitico se presento ante él y le dijo; ¿Quieres ser sanado? No es raro en nuestros días encontrarnos nosotros mismos con:

I.-   Los recursos que no ayudan.

¿Cuáles son estos recursos que no ayudan cuando queremos depender de ellos?

Son aquellos que por ser creados por el hombre no tienen la capacidad de sustentar nuestras necesidades más apremiantes. El doctor cuando nos sabemos enfermos de algo incurable, el amigo o pariente al que acudimos para resolver una necesidad económica, aquel hermano que ora mucho y que siempre nos echa la mano delante de Dios.

Tampoco es raro encontrar:

II.-   Los impedimentos que nos privan de recibir de Dios.

¿Cuáles son esos impedimentos?

En el verso tres encontramos una lista de personas con diferentes clases de padecimientos; Encontramos Los cojos, encontramos ciegos y también encontramos paralíticos. De todos estos quizá el más desafortunado es el paralitico. La razón es que este hombre no puede caminar. El cojo por lo menos Cojea y llegará al estanque. El ciego encontrará a tientas como llegar hasta allí. Pero el paralitico si no hay alguien que lo mueva allí se quedará y no recibirá nada, como por mucho tiempo fue su caso. Lo cierto es; Que no nos equivocaríamos al decir que los impedimentos de estos individuos se repiten constantemente en una forma u otra en cada periodo de la historia. Para ser mas específico en nuestros días; Hay de toda clase de enfermos sin embargo nada es peor que estar enfermo del alma y que el impedimento mayor no es la parálisis física sino la incredulidad. El cojo espiritual apenas llega a alcanzar madurez y cuando cree que finalmente la tiene se le esfuma, el ciego espiritual no ve cuando el enemigo lo ataca, el paralitico espiritual necesita que lo muevan sino nada puede obtener de Dios.

Pero si confiamos en Jesús:

III.-  Los triunfos que obtenemos a través de EL son;

si se me permite decir ; una claridad con respecto a quien es el verdadero ayudador, quien es el que a pesar de nuestras debilidades nos hizo el favor de perdonarnos, de sanarnos sacarnos de los vicios etc. etc. el que por medio de su sangre nos lavó y Escondió nuestros pecados en lo profundo de la mar y dijo ‘no me acordaré mas de ellos’ Una nueva vida que incluyo el ser la morada del espíritu para la comunión y certificación de nuestro derecho a ser hijos de Dios. Una promesa de salud y, protección contra las  acechanzas del enemigo. Pero la más importante de todas; Un destino eterno en la casa del Padre donde nos espera una morada celestial

Queridos oyentes; quiero expresar mi gratitud a Dios. Porque en lo que respecta a mi confío plenamente en el único que me conoce al único que cuando le necesito siempre está allí, al que renueva mi fe si se me pone vieja, que nunca dice no cuando debe decir si, al que me conforta en la aflicción y me da claridad en la confusión. No es este al que tu también anhelas, al que buscas afanosamente por las noches de soledad y pesadumbre, el que es tu estanque no de agua que es movida por un ángel sino la verdadera agua de vida que sacia toda sed en tu alma. Hablo a todos los que ya lo disfrutan, hablo también a aquellos que se arrastran esperando que alguien quien sea les ayude a salir de sus problemas y dificultades aquellos que ya conociéndole actúan como si no le conocieran, así como el paralitico que lo tenía enfrente y no sabía quién era. Pero a aquellos que en verdad no le conocen y que me están escuchando, esta es tu oportunidad de tenerle a El, el verdadero Dios y tu única esperanza.

JESUS DE NAZARETH.

Conclusión:

Oremos.

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.



Éramos sus enemigos, mas él nos hizo sus hijos.

4 febrero, 2009

JohnPor pastor John Brito

Hay una historia en el Antiguo Testamento que nos deja alcanzar ver un poco de la gracia de Dios hacia nosotros. La historia empieza cuando el rey Saul y sus hijos fueron matados en una batalla y la noticia se regó de que David era ahora el nuevo rey. Hasta llegar a su muerte Saul paso años tratando de matar a David porque el sabía que Dios le había rechazado y lohabí remplazado con David. Según la historia los de la casa de Saul corrieron pensando que David iba hacer lo que hacían los reyes cuando entraban en poder-matar a los herederos al trono del previo rey. Aquí es donde vamos a ver la historia:

Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. (2 Samuel 4:4).

Por años fue Escondido Mefi-boset por temor a David. Pero hay algo diferente en esta historia. David había hecho un pacto con Jonatan-el hijo de David-a quien él amaba. Éste pacto no podía ser disuelto. Según iban los pactos, cuando un de los dos compañeros moria el compañero viviente tenía buscar a la familia del difunto para hacerla suya. Esto fue lo que David propuso hacer:

Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 4Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 5Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

9Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 10Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 11Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 12Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset. 13Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies. 2 Samuel 9:1-13.

¡Qué gracia! Mefi-boset consideraba como enemigo a David. Y David debiera haber considerado a Mefi-boset como su enemigo, pero en vez de esto él lo busco para tratarlo como a uno de sus hijos. Esto es lo que Dios hizo por nosotros. Nosotros nos estábamos escondiendo de él, pero él nos halló. Éramos sus enemigos, mas él nos hizo sus hijos.

*Toda referencia Bíblica es tmada de la Biblia, Reina Valera 1960.


¿Debemos los Cristianos Abstenernos de Juzgar?

3 febrero, 2009

Por Pablo Santomauro

“No juzguéis para no ser juzgados.” ¿Prohiben estas palabras de Jesús en Mateo 7:1 criticar las doctrinas de los falsos maestros o las vidas inmorales de la gente?

Estas son palabras que salen muy a menudo de la boca de aquellos a los que se les llama la atención por su estilo de vida. Pero no solamente ésta es una muletilla usada por el público en general para justificar una conducta inmoral, también aquellos que predican doctrinas controversiales esgrimen el mismo versículo para acallar a sus críticos.

NO ES CIERTO que la palabra de Dios nos prohibe juzgar.

1) La Palabra de Dios nos prohibe juzgar hipócritamente (Mt. 7:1-5; 23:1-3). Si seguimos leyendo los versículos a continuación, veremos que Cristo se refirió a aquellos que condenando ciertos pecados eran culpables de cometerlos ellos también.

2) La Palabra de Dios nos prohibe juzgar injustamente (Jn. 7:24). En otras palabras, no debemos juzgar superficialmente, o sea, sin conocer suficientes datos y evidencia.

3) La Palabra de Dios nos prohibe juzgar presuntuosamente, o sea, juzgar la espiritualidad, madurez o inmadurez de otros creyentes. Dentro de esta categoría se encuentra el juzgar a otros por observar o no ciertos días y restricciones dietéticas. (Ro. 14:1-23; Col. 2:16)

¿Cuándo es correcto juzgar?

1) Juzgar entre la verdad y el error, entre lo malo y lo bueno, entre la sana y la falsa doctrina – 1 Tes. 5:21 (examinadlo todo); Hch. 17:11 (los bereos); 2 P. 2:1s; 1 Jn. 4:1-2; Jud. 17. Basados en el hecho de que es correcto juzgar entre lo malo y lo bueno, el discernimiento y la revelación que Dios nos ha dado nos permite llegar a una conclusión bastante precisa.

2) Es correcto juzgar pecadores no arrepentidos dentro de la iglesia – Mt. 18:15-18; 1 Co. 5:9-13.

3) Es correcto juzgar a falsos maestros de falsas versiones del cristianismo – Ro. 16:17; Gá. 1: 6-9; 2 Ti. 3:16, 4:14; Tit. 3:10-11.

4) Es correcto juzgar falsos profetas (Dt.13:1-5; Dt. 18:20-22).

5) Es correcto juzgar a quienes viven una vida de pecado y denunciar el error por si así se arrepienten (Ro. 1:29-32; 1 Co. 6:9-11; Ef. 5:11; 1 Jn. 2:4).

¿Es cierto que los cristianos no debemos juzgar el destino eterno de una persona?

Recientemente, una hermana en Cristo me confrontó muy amorosamente al término de una clase sobre el mormonismo. Durante la clase hice un comentario humorístico pero verdadero. Dije que Joseph Smith ya hace tiempo que recibe lecciones de teología en el infierno (bueno, el Hades, para ser teológicamente exactos). La hermana planteó que los cristianos no debemos hacer comentarios acerca del destino eterno de las personas.

Yo le dije que de acuerdo con la Biblia, y considerando que no existen evidencias de que Joseph Smith se hubiera arrepentido, la conclusión natural es que podemos determinar con un alto grado de precisión que su destino eterno es el infierno.

Muchos cristianos modernos coinciden con la hermana, pero ésta es una manera absurda de pensar que además denota un conocimiento raquítico de la Palabra de Dios. Una de las artimañas de Satanás es hacernos creer que no debemos juzgar las doctrinas o los estilos de vida de las personas.

Si se supone que no podemos juzgar con cierto grado de certidumbre (sólo Dios conoce al 100%) cuando una persona es salva o no, nadie podría ser bautizado o hacerse miembro de una iglesia evangélica, o escoger pastores y líderes para su iglesia.

El apóstol Pablo dijo que no nos dejáramos engañar por cierta gente (1). Si son paganos o falsos maestros, debemos decirlo. Si reclaman ser cristianos pero no obedecen la ley de Dios, Juan dice que debemos denunciarlos como mentirosos (2). Pedro no tiene ningún empacho en decir adónde van a ir a parar los falsos maestros (3). Pablo dice claramente que algunos predican doctrinas de demonios y los llama mentirosos (4).

Conclusión: Lo más amoroso que podemos hacer es juzgar a la gente de acuerdo con el criterio bíblico.<>

——–

1. 2 Co. 2:11

2. 1 Jn. 2:4; 1 Co. 6:9-11; Gá. 5:19-21.

3. 2 Pe. 2:1s.

4. 1 Ti. 4:1-2.

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 213 seguidores