TITULO: Los dos Tipos de Ambiciones
TEXTO: 2 Reyes 5:16-27
«Pero Eliseo respondió: —¡Tan cierto como que vive el Señor, a quien yo sirvo, que no voy a aceptar nada!
Y por más que insistió Naamán, Eliseo no accedió.
17 —En ese caso —persistió Naamán—, permítame usted llevarme dos cargas de esta tierra, ya que de aquí en adelante su servidor no va a ofrecerle holocaustos ni sacrificios a ningún otro dios, sino sólo al Señor.18 Y cuando mi señor el rey vaya a adorar en el templo de Rimón y se apoye de mi brazo, y yo me vea obligado a inclinarme allí, desde ahora ruego al Señor que me perdone por inclinarme en ese templo.
19 —Puedes irte en paz —respondió Eliseo.
Naamán se fue, y ya había recorrido cierta distancia20 cuando Guiezi, el criado de Eliseo, hombre de Dios, pensó: «Mi amo ha sido demasiado bondadoso con este sirio Naamán, pues no le aceptó nada de lo que había traído. Pero yo voy a correr tras él, a ver si me da algo. ¡Tan cierto como que el Señor vive!»
21 Así que Guiezi se fue para alcanzar a Naamán. Cuando éste lo vio correr tras él, se bajó de su carro para recibirlo y lo saludó.22 Respondiendo al saludo, Guiezi dijo:
—Mi amo me ha enviado con este mensaje: “Dos jóvenes de la comunidad de profetas acaban de llegar de la sierra de Efraín. Te pido que me des para ellos tres mil monedas de plata y dos mudas de ropa.”
23 —Por favor, llévate seis mil —respondió Naamán, e insistió en que las aceptara.
Echó entonces las monedas en dos sacos, junto con las dos mudas de ropa, y todo esto se lo entregó a dos criados para que lo llevaran delante de Guiezi.24 Al llegar a la colina, Guiezi tomó los sacos y los guardó en la casa; después despidió a los hombres, y éstos se fueron.25 Entonces Guiezi se presentó ante su amo.
—¿De dónde vienes, Guiezi? —le preguntó Eliseo.
—Su servidor no ha ido a ninguna parte —respondió Guiezi.
26 Eliseo replicó:
—¿No estaba yo presente en espíritu cuando aquel hombre se bajó de su carro para recibirte? ¿Acaso es éste el momento de recibir dinero y ropa, huertos y viñedos, ovejas y bueyes, criados y criadas?27 Ahora la lepra de Naamán se les pegará ti y a tus descendientes para siempre.
No bien había salido Guiezi de la presencia de Eliseo cuando ya estaba blanco como la nieve por causa de la lepra.»*
Introducción:
En esta noche estaremos hablando de los dos tipos de ambición.
1. La ambición que lleva a la perdición. — Este es un tipo de ambición que lleva a la perdición. Note como Guiezi, siervo de Eliseo, ambicionó la plata al mirarla, no le importó que Eliseo la despreciara, sino que puso en prioridad su ambición, corrió tras Naamán, y cuando llegó con él, lo primero que hizo fue mentirle para que le entregara el dinero o la plata.
Dejando los principios que seguramente Eliseo le enseñó, también note como Guiezi planea todo, y esconde los sacos en la casa. En ningún momento se ve que se arrepiente, sino que también le miente a Eliseo.
Cuantas personas hoy en día ambicionan lo que no tienen. Viene una persona, le ofrece un trabajo fácil de ganar dinero, les dicen la cantidad que van a ganar y sin dudarlo lo aceptan. Por ejemplo, vender drogas, secuestrar personas, robar en casas, ambicionando lo que no es suyo.
Un punto muy importante de esta ambición es cuando uno mira que tu vecino o tu hermano, compra carro nuevo o una casa y tu no te quieres quedar atrás, y te embarcas comprando lo mismo cuando sabes que tu sueldo no te alcanza. Las consecuencias son terribles.
2. El problema de Guiezi — Fue pensar en las cosas materiales de este mundo, y poner sus ojos donde no debía, al igual que Judas Iscariote, cuando traicionó a JESÚS por dinero, y Lot por mirar lo bello del paisaje.
La Biblia muestra las consecuencias de estos 3 personajes. Por causa de su ambición, Guiezi con lepra, Judas ahorcado, y Lot sin riquezas con dos hijas perversas. Esto fue el fruto que cosecharon por pensar primeramente en el bienestar de este mundo.
En las noticias miramos gente que pierden su casa, su carro, los narcos matándose, secuestradores en la cárcel, consecuencias de la ambición de este mundo.
(Lucas 12:15) «¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.»
Noten como Dios nos advierte que tengamos cuidado de toda avaricia de poner en primer lugar la ambición. Lugar que le corresponde a Dios, no al dinero.
3. Miremos el otro tipo de ambición que lleva a la vida eterna (Filipenses 3:12-14).
«No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí.13 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante. sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús»
Qué ambición de Pablo, que se esfuerza para ganar el premio de Dios que ofrece. Él ambiciona la vida eterna, las cosas espirituales, estar con Dios. En su corazón, su prioridad es agradar a Dios, haciendo Su voluntad para llegar a ser un ciudadano del cielo. Esa era la meta de Pablo, ambicionaba todo lo celestial, no lo terrenal, sino la vida que agrada a Dios.
Con esto no quiero decir que el tener dinero es malo, o el tener una casa. Dios quiere bendecirnos y prosperarnos. El punto aquí es que uno agradezca a Dios por lo que nos da en esta tierra, sin afanarnos, o ambicionarnos más de lo que tenemos. En Hebreos 13:5:
«Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»
Pablo no ambicionaba el dinero, pero agradecía a Dios todos los días por sostenerlo. Más bien él ambicionaba lo que realmente vale la pena ambicionar: la vida eterna.
¿Cuál es tu prioridad? ¿Es estar con Cristo disfrutando de las bellezas espirituales? ¿Anhelando más y más de Él? ¿Soñando del día para poder mirarlo cara a cara, y nunca más alejarte de Él, sino disfrutarlo por los siglos de los siglos? ¿Es tu ambición como la de Pablo?
(Filipenses 1:21) «Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.»
Qué hermoso mirar como el apóstol Pablo guardó su corazón y mente en Cristo JESÚS, y que ambicionó lo que Dios quiere que ambicione uno, y estar con Él para siempre.
Un gran ejemplo para nosotros los creyentes, es el apóstol Pablo que miraba siempre hacia JESÚS. Si tu ambición es como la de Guiezi el siervo de Eliseo, que pones tu mente y tu corazón en las cosas terrenales, llenándote de avaricia, Dios te invita a que te arrepientas y cambies tu manera de pensar. Que reconozcas que sólo JESÚS es El SEÑOR y Salvador. El único digno de admiración. Ambiciona tenerlo a Él como tu SEÑOR, como tu prioridad y tu Salvador.
(Mateo 6:33-34) «Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.»Conclusión:
Oremos.
*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.

Febrero 3, 2009 a las 2:06 am
la verdad estos escritos estan muy bien ya que ami me puso a pensar sobre lo que es la ambicion y todas las consecuencias que trae…………
Febrero 3, 2009 a las 4:10 am
Gracias por tu visita a este sitio, y por tu comentario positivo.
Que Dios te bendiga.
Pastor Daniel